Tras una noche de intenso trabajo, sus Majestades apoyaron a los que lo están pasando mal estos días
Siguiendo las tradiciones, y tras una noche de intenso trabajo dejando regalos en todas las casas del Bajo Aragón, los Reyes Magos visitaron ayer por la mañana a los enfermos ingresados en el Hospital de Alcañiz, uno de los actos más emotivos y especiales de la celebración de la Navidad. Melchor, Gaspar y Baltasar visitaron en primer lugar a los niños, a los que entregaron pequeños regalos para que su estancia en el centro sanitario bajoaragonés se les haga un poco más llevadera. Posteriormente, accedieron a las habitaciones del resto de enfermos que, acompañados de familiares, agradecieron el gesto a los magos y les comentaron que, con su visita, seguro que su recuperación se agiliza un poco más.
Los enfermos, independientemente de su edad, aseguraron estar muy agradecidos por la visita de sus Majestades, que se mostraron muy cercanos en todo momento e, incluso, se interesaron por el estado de salud de cada uno de ellos, demostrando que su labor va más allá de dejar regalos. "Ha sido una noche de mucho trabajo. Estamos cansados pero no podíamos dejar de visitar a los que lo están pasando mal estos días porque ellos, al igual que los niños, también nos necesitan", dijo Melchor. Aseguró que es muy importante apoyar a los más necesitados, sobre todo estos días, e hizo un llamamiento a la población para estar ahí cuando más se la necesite.

Además de a los enfermos en el hospital, sus Majestades también estuvieron en los diferentes centros de asistencia y residencias de ancianos de Alcañiz, entre ellas, el Hogar del Santo Ángel. Allí, y tras la tradicional misa, adoraron al Niño Jesús y entregaron unos pequeños obsequios a los más mayores, que también agradecieron su presencia en una fecha tan especial para todos.

Tras su paso por Alcañiz, los Magos pusieron rumbo a Oriente, de donde volverán el año que viene para volver a llenar de alegría, color y regalos el Bajo Aragón.







