La técnico de Patrimonio Cultural de la Comarca del Maestrazgo, Sofía Sánchez Giménez, presentó este sábado en la sede de ADEMA el libro ‘De la Nueva Museología en Molinos hasta el Geoparque del Maestrazgo. Una experiencia de cultura de calidad para el medio rural’. Aborda el relato de más de dos décadas de activismo cultural en el Maestrazgo desde la creación del Museo de Molinos asociado a las ideas de la Nueva Museología, que fue su punto de partida el proceso; hasta el Geoparque del Maestrazgo, uno de los cuatro miembros fundadores de la red de Geoparques que hoy tiene dimensión mundial.
¿Qué le motivó a investigar sobre la Nueva Museología del Maestrazgo?
Nací y crecí en Cella, un pueblo de casi 3.000 habitantes; y ya tenía interés por ver qué cosas de las que a mí me gustaban podía aplicar en mi entorno. Estudié una especialización en Museología en Portugal y oí por primera vez hablar de la Nueva Museología. Era una museología social donde el museo podía ser un territorio; la colección, el patrimonio de esa zona; y el público sería la población, que también se encargarían de gestionar el museo. Me pareció que era la receta perfecta para aplicar en el entorno donde me movía, Cella; y en otras zonas rurales. Pronto comencé a trabajar en el Maestrazgo y me encontré con que estaba en Molinos la primera o de las primeras experiencias donde se aplicaban estos principios en España. Eso me motivó a estudiar el proceso.
¿Cuáles son los principales pilares de la Nueva Museología y cómo se adaptaron al contexto del Maestrazgo?
Es un museo social y abierto que sale fuera de los muros y que implica a las personas y busca que participen. A veces esto no es fácil y acaba muy institucionalizada pero el motor es que los procesos de musealización y de gestión del patrimonio se produzcan de abajo a arriba. Tienen que ver con el desarrollo de los pueblos, con un carácter más moderno y abierto y con un mejor aprovechamiento de los recursos endógenos.
¿Cómo ha evolucionado la percepción del patrimonio cultural en la comarca desde la creación del Museo de Molinos?
El museo es el germen pero después se va creando un territorio acogiéndose a los fondos Leader y de Desarrollo Rural que desemboca en la creación del Parque Cultural que implica a 43 de nuestros pueblos, lo que se conoce como Geoparque del Maestrazgo, hoy reconocido por la red de la Unesco. Gracias a ese foco y a otros proyectos interesantes en la provincia y en esta zona como el Parque Geológico de Aliaga, el Parque Paleontológico de Galve o el Grupo de Estudios Masinos de Mas de las Matas se pudo construir un territorio musealizado que ha sido pionero e innovador en muchos sentidos. A veces es difícil recoger estas historias por estar en zonas rurales alejadas de las universidades pero el Maestrazgo fue un lugar de innovación y todavía, en cierto modo, vivimos de rentas de todo lo que nace en aquellos años. Surgió en los 80 y luego evoluciona fuertemente en los 90 con los fondos Leader.
¿Cuál ha sido el mayor desafío al que se han enfrentado en esta transformación cultural?
El mayor desafío es que encontraron una región en la que sus habitantes se estaban marchando como sálvese quien pueda por el desarrollismo en los años 60 e intentaron frenar esa sangría, que es todavía en lo que estamos. Todo lo que se propusieron realizar contribuyó a que ese proceso fuese más lento aunque no se ha revertido. La despoblación es un problema de carácter global y es muy difícil luchar contra esa tendencia pero sí que conseguimos que el Maestrazgo sea un lugar con más calidad de vida, en el que nuestros recursos estén mejor cuidados y en el que los vecinos se sienten orgullosos de su paisaje y su patrimonio cultural. Ha sido un logro. Aunque no se ha conseguido revertir la despoblación, que en algún momento pensaron que era posible, sí que hemos logrado llegar hasta hoy en unas buenas condiciones. Por lo menos en cuanto a la preservación del patrimonio y en que tenemos un lugar que es ideal para vivir. Yo resido aquí.
En el libro habla de cultura de calidad para el medio rural, ¿qué significa exactamente este concepto?
El Maestrazgo siempre estuvo acompañado de la universidad y de expertos que fueron participando en las diferentes partes de los proyectos y además se tuvo muy en cuenta a la población local. La cultura de calidad nace de esa interacción entre los expertos y especialistas con el acompañamiento de los que mejor conocen la zona, que son sus vecinos. Aquí se dio esa confluencia y es destacable.
Desde tu perspectiva como técnico de patrimonio cultural, ¿cómo puede la nueva museología inspirar a otras zonas rurales de España?
A mí, por ejemplo, estos principios me guían mucho en mi labor diaria como técnico. No obstante, trabajo en una institución y la nueva museología tiene que mucho que ver con el trabajo voluntario y la unión de las personas. Es fácil solicitar y animar a esa labor para las asociaciones culturales, ya que las conforman personas de forma altruista; y es más complejo emprenderlo desde las instituciones. Lo que procuramos es tener muy en cuenta las aspiraciones y necesidades los que viven aquí, desde entidades a vecinos o ayuntamientos. Lo que deberían trasladar otras instituciones que no trabajan así es vehicular su trabajo a resolver y acompañar las aspiraciones de las personas que viven en el territorio.







