La valderrobrense María José Martí vive actualmente en Nueva York desde que hace 21 años se trasladase a Estados Unidos. Ingeniera y con un amplísimo currículum y experiencia en el sector tecnológico ha sido ejecutiva de Wall Street y responsable de divisiones clave en American Express y MetLife. Durante estos días ha regresado a España para presentar en el Mobile World Congress de Barcelona (MWC) la startup americana ZeroError, una herramienta de Inteligencia Artificial para detectar datos erróneos.
Fue precisamente en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) de la ciudad condal donde se formó, tras finalizar sus estudios primarios y medios en su Valderrobres natal, localidad a la que periódicamente regresa y de la que "tomó los valores que rigen su día a día en importantes tomas de decisiones" a las que se enfrenta.

Tras su paso por el MWC ha sido invitada a Collision (en la ciudad canadiense de Toronto), otro de los encuentros de tecnología más grandes del mundo. ZeroError ha sido seleccionada para formar parte del Microsoft for Startups Founder Hub y también del programa de startups de Snowflake, líder en bases de datos analíticas.
Martí explica la importancia de la startup que está presentando en la cita tecnológica mundial y reconoce la importancia tanto empresarial, como emocional de hacerlo en la capital de la vecina Cataluña. Representa una de las, aún tan solo, menos del 30% de mujeres presentes en el Mobile y que, especialmente, acuden encabezando el sector científico-tecnológico.
De Valderrobres a Nueva York y ahora al Mobile Word Congress ¿Por qué presenta este proyecto en Barcelona?
Hemos venido al lanzamiento de ZeroError, una empresa de inteligencia artificial. Nosotros con esta herramienta detectamos errores en los datos y la calidad de los mismos. Tenía muy claro que cuando tuviésemos listo el proyecto vendríamos al Mobile World Congress por dos motivos: el primero es que es el evento más grande del mundo relacionado con la innovación. No solo con los teléfonos, sino con la inteligencia artificial y cómo no vamos a estar aquí. Y el segundo y no menos importante motivo es emocional. Cuando finalicé mis estudios medios en Valderrobres, vine a estudiar a Barcelona, mi marido es barcelonés, mis hijos a pesar de haber nacido en EEUU son del ‘Barça’. Siempre hago la broma de que si Mark Zuckerberg anunció en el MWC que había comprado WhatsApp ¿¡Cómo no vamos a estar nosotros!? Había trabajado ya para empresas grandes. Pero el hecho de venir con nuestra propia startup se disfruta a todos los niveles y es muy enriquecedor.

Un pueblo como Valderrobres te marca en tus valores. Cuando tomo una decisión pienso en qué pensarían los míos, mi familia y vecinos. Al final todo tiene una repercusión en los demás
¿Está presente ya la inteligencia artificial en nuestro día a día o solo estamos en los inicios de una revolución?
Nos va a cambiar la vida y lo está haciendo ya, tal y como sucedió con Internet. No tengo la menor duda. ¿Qué haríamos hoy en día por cualquier ciudad o en un viaje sin el Google Maps? Lo mismo sucederá con esta nueva revolución. Pero no pensemos en Terminator. La Inteligencia Artificial no es, valga la redundancia, tan inteligente. La IA hoy en día lleva a cabo tareas, pero no puede hacer trabajos. El hecho de hacer tareas puede hacer al ser humano mucho más eficiente. Pero tal y como está desarrollada y planteada en la actualidad no va a suplantar al ser humano, porque es la mente la que toma decisiones. Todo el mundo piensa en el ChatGPT cuando le hablas de IA, pero sin irnos a un concepto tan lejano, ese electrodoméstico que nos limpia la casa automáticamente como la Roomba es también inteligencia artificial.
¿Y no puede ser un arma de doble filo? ¿Debería haber detrás un debate ético y filosófico?
Es sin duda una de las claves. Va a ser el uso que los humanos hagamos de ella y un gran poder tiene que conllevar una gran responsabilidad. Es como el uso que se le pueda dar a la energía nuclear, Internet o cualquier avance que se ha producido en la historia de la humanidad. Aquí lo que tenemos que hacer es darle un buen uso a esa Inteligencia Artificial. Al final la responsabilidad es de la humanidad y del mundo que quiera tener.

Como toda herramienta y como todo avance que se ha producido en la historia, todo depende del uso que se le dé y la humanidad tiene que utilizar la IA con responsabilidad
¿Cuál es la utilidad de la startup que presenta en el MWC?
Los datos mueven el mundo. No solo las empresas los necesitan. También las organizaciones para tomar decisiones. Pongo un ejemplo: durante la pandemia todo el mundo estaba pendiente, día a día, de los casos de covid-19 y su evolución. Había miles de personas en los hospitales y en todos los ámbitos reportando una ingente cantidad de datos. Un proceso que se hizo de forma muy manual y ojalá ZeroError hubiese existido ya porque hubiésemos simplificado mucho el trabajo. Imaginemos en un hospital o Centro de Salud, donde había personal que llevaba 14 o 15 horas trabajando, al final del día, agotado, envía unos datos en los que pone uno o dos 0 de más -dato mayor- o un sistema informático que lleva 3 días sin enviar datos -baja la curva-. Estamos viendo
avances increíbles de inteligencia artificial en reconocimiento de imágenes, traducción, asistentes de todo tipo o sanidad. Una de las próximas fronteras para la IA es ayudar a los responsables de la toma de decisiones a decidir mejor y más rápido. Los datos mueven el mundo y no pueden ser inconsistentes. Cada día hay más, y los problemas relacionados con su calidad están creciendo muy rápido. La toma de decisiones sigue basándose principalmente en análisis e informes manuales, y estos procesos son lentos y aislados. Nuestra herramienta proporciona información procesable a una velocidad sin precedentes. Lo que hemos conseguido es analizar cómo funciona el cerebro humano para detectar posibles errores en la manipulación de datos. ZeroError es la herramienta que yo necesitaba y no existía cuando era ejecutiva en empresas de Fortune 100.
¿Cómo acabó estableciéndose en Estados Unidos?
Siempre digo que fue casi de casualidad o accidente. Todos los amigos que me conocen saben que cuando volvía a Valderrobres porque había terminado mis clases de Ingeniería Industrial en Barcelona, iba a trabajar con mi padre en verano y hacía de todo. Desde programar autómatas a trabajar en proyectos de domótica. Recuerdo que llegaba el 15 de agosto y a contrarreloj finalizabas una instalación o aún estabas tirando cable. Pero conocí a un catalán, que es mi marido, y decidimos irnos temporalmente a Estados Unidos. Nuestra intención era estar allí uno o dos años. Pero hemos tenido 3 hijos allí y llevamos 21 años.
¿Le sigue marcando ser de Valderrobres en su día a día?
En Estados Unidos te suelen decir que cuando tomas una decisión como ejecutivo tienes que pensar en cómo aparecería al día siguiente en un periódico como The Wall Street Journal o New York Times. Yo cuando tomo una decisión pienso en qué le diría la gente de Valderrobres a mis padres cuando van a comprar el pan o a tomar un café al bar. En el pueblo uno sabe que cuando tomas una decisión no solo te afecta a ti, sino a tu familia y a más gente. Son valores de comunidad y de ayudarnos entre todos. Recuerdo cuando vivía en la Solana y esas noches de verano a la fresca. Ese sentimiento de comunidad marca. Mi tía Rosaura, que con más de 90 años es una institución. Mi abuelo Ramón… ¡Tanta y tanta gente! A mis hijos, cada vez que venimos, siempre les hago hincapié en que en Valderrobres no se sentirán nunca solos.









¡¡Mi más sincera enhorabuena!!
Enhorabona!
Incansable y treballadora, fen patria del teu poble per «las Américas»
molta sort 😘