Más de 100 kilómetros y 7.000 metros de desnivel fue el reto que se propuso el caspolino Mario Piazuelo cuando decidió participar en la ultramaratón disputada el fin de semana en Transilvania (Rumanía). Su objetivo no era llegar el primero, sino completar la que ha sido su carrera más larga hasta el momento. Y así fue. 24 horas y media después del pistoletazo de salida, el deportista cruzó la línea de meta, quedando en el puesto 92 de 150. El logro de haber terminado la carrera no es menor, dado que en esta competición hubo un porcentaje de abandono cercano al 30 %.
Para Mario Piazuelo, participar en esta ultramaratón era una cuenta pendiente muy vinculada a su historia personal, ya que su mujer nació en Rumanía. No obstante, la dificultad fue mayor de la esperada inicialmente. Los kilómetros más duros fueron los últimos 25, en los que la lluvia complicó la prueba. Piazuelo explicó en una entrevista a Radio Caspe que las precipitaciones provocaron que el terreno tuviera «mucho barro, lo que hacía muy complicadas las pendientes tanto de subida como de bajada».
Por la noche, mejor en grupo
La noche fue otro de los obstáculos que tuvo que sortear. Al caer el sol, la niebla y el viento se unieron a la oscuridad, que los corredores solventaron con frontales. En su caso, decidió unirse a otros corredores para avanzar: «Siempre se lleva mejor cuando vas acompañado», valoró. Además, una carrera de más de 100 kilómetros es compleja también a nivel mental. El truco de este caspolino fue enfocarla como «la vida misma, en la que hay momentos de bajón, en los que toca apretar los dientes y tirar para adelante; y otros en los que estás más feliz y las cosas van rodadas».
Además del reto deportivo, Piazuelo destacó la naturaleza de Transilvania, que calificó como «increíble y una región preciosa». También resaltó que es la zona con más osos de toda Europa, aunque él solo se encontró con uno, que estaba muerto.
La orientación tampoco fue un problema, ya que estas carreras siguen en gran medida los trazados de rutas senderistas.
En balance, Piazuelo terminó con gran orgullo y satisfacción, animado por su mujer, su hija y dos primos. Tras la competición, la familia aprovechó los días siguientes para hacer turismo por la región.
Algunos de los paisajes que se disfrutaron en la 100k Transilvania./ M.P.












