Las piscinas de Albalate del Arzobispo llevan más de una semana abiertas y el balance es positivo. El Ayuntamiento decidió abrirlas desde el 6 julio hasta el 6 de septiembre porque «pesó más que estamos ante una situación que va para largo y creo que debemos adaptarnos todos. Las empresas lo han hecho y las instituciones lo tenemos que hacer», explica la alcaldesa, Isabel Arnas. La primer edil reconoce que la situación es «difícil» y que en cada pueblo hay unas «circunstancias concretas» que impiden o posibilitan la apertura.
En Albalate las piscinas están abiertas pero los vestuarios cerrados y máquinas de vending dan el servicio de bar. «Este año no hemos sacado a concurso económico el bar porque no sabemos qué va a pasar y hay mucha incertidumbre», apunta.
Las medidas de higiene y seguridad son estrictas y para llevar a cabo estas labores así como el control de aforo se ha contratado a dos personas que se encargan de desinfectar constantemente las zonas comunes. El césped se ha reparcelado y se han marcado las zonas de paso. Hay tres turnos de tres horas: mañana tarde y noche, y entre ellos se realiza una desinfección exhaustiva que se prolonga durante media hora.
En cuanto a las entradas, cuestan un euro por turno -sin distinciones de empadronados y no empadronados y sin la posibilidad de sacar bonos- y tanto la reserva como el pago de la sesión se realiza a través de una App diseñada para la piscina de Albalate. «En la App, desde el móvil, ya firmas la declaración responsable y pagas el euro. Si es una persona mayor o no se aclara con el móvil, en el control de la entrada le ayudan a realizar la acción», especifica la alcaldesa. «Decidimos contratar a la empresa que nos había desarrollado la App para las pistas de pádel para que nos diseñara otra para la piscina, ya que la que ofrecía el Gobierno de Aragón no nos convencía porque no permitía pagos ni reservas», añade Arnas.
El aforo total de las instalaciones es de 100 personas; en el vaso grande pueden bañarse 75 a la vez y en el pequeño, seis niños. Los dos socorristas se encargan de vigilar este aspecto. «No obstante, no hemos completado ningún día el aforo. Los turnos de mañana y mediodía son más tranquilos. Por la tarde, lo hemos rozado algún día con 97 personas», detalla la alcaldesa albalatina. Apunta que sí han notado afluencia de vecinos de otros pueblos de la zona en los que las piscinas están cerradas durante estos días.
Antes de acceder al césped, se toma a cada usuario la temperatura. Además, se ha instalado una alfombra con desinfectante para los pies.







