Caminar entre los rosas y violetas de las flores del melocotonero, hacerse más de un selfie, descubrir cómo trabajan las abejas y probar la variedad de productos gastronómicos locales de Calanda es el lujo que han vivido este domingo por la mañana los 32 participantes de la actividad organizada por el Ayuntamiento y que alcanza su cuarta edición. Este ha sido el año con más personas inscritas y llegadas desde Teruel, Zaragoza y Castellón, entre otros, ha destacado la concejal de Comercio y Turismo, Laura Martínez.
El cierzo ha marcado parte de la experiencia, aunque no ha impedido a los visitantes disfrutar del sol y del campo calandino. Este año, la organización ha decidido trasladar a los inscritos en furgoneta a una finca más alejada -a unos 8 kilómetros- para sumergirse en hileras interminables de melocotoneros en flor. "Hasta ahora hemos hecho excursiones por la huerta antigua, que está más cerca, pero hemos querido cambiar y acudir a una explotación grade", ha explicado Martínez. El honor de recibir al grupo ha sido del agricultor y presidente de La Calandina, Ramón González, quien no ha dejado ninguna duda sin resolver.
El agricultor ha incidido en el trabajo manual que implica la producción del melocotón amarillo de Calanda y del esfuerzo que implica también el que es seleccionado para la Denominación de Origen. "Los parámetros de color, azúcares, calibre... todo tiene que ser homogéneo. Por eso tiene valor y la gente lo aprecia", ha insistido.
Además de explicar los procesos manuales, como el aclareo o el embolsado, también se ha dado cuenta de cómo la tecnología ayuda cada vez más a los agricultores. La visita ha coincidido con el momento en que el productor se preparaba para plantar toda una parcela con nuevos presqueros -como se conoce al melocotonero en la localidad- con un tractor que por gps "tira solo" y que abre y cierra surco gracias al sistema que lleva enganchado en la parte trasera, facilitando la colocación de la planta.
Seis veces más de producción en dos décadas
El riego ha sido señalado como el mayor cambio que ha experimentado la zona en las últimas dos décadas, ya que ha permitido instalar el sistema por goteo en un área que era de secano. "Pasamos de producir un millón y pico de kilos cuando yo entré como presidente de la cooperativa hace más de 20 años, a los seis millones y medio de kilos actuales", ha puntualizado. Actualmente, la tecnología sigue avanzando y cuentan con sondas que permiten analizar el estado del suelo de cada variedad y determinar cuándo y cómo necesitan ser regadas, lo que permite ahorrar un recurso limitado, como el agua.
Tras despedir la finca, la visita ha continuado bajo Los Arcos, el acueducto romano del municipio. Allí esperaban pacientemente las abejas que el apicultor local Daniel Rocafull ha trasladado en una colmena de metraquilato transparente que permitía observalas a la perfección. Las abejas con el sello de esta empresa familiar no han sido las únicas en aparecer, pues el olor de la cera de los panales de muestra exhibidos también ha atraído a las que revoloteaban por la zona. "¡Anda mira! Han venido más abejas", comentaban los visitantes entusiasmados.
Las abejas polinizan el 80 % de los frutales
La apicultura este año ha sido la novedad de la actividad, por propia sugerencia de Rocafull. "Sin las abejas no habría flores que disfrutar ni frutos que recoger. Ellas son la base de la floración, polinizan el 80 % y el resto lo hace el aire y otros insectos", ha reivindicado. La avispa asiática es el principal depredador que las abejas sufren y que los productores temen: "Ha venido por el Ebro y está aumentando, es preocupante", ha valorado el apicultor ante la pregunta de uno de los participantes.
La dulce parada también les ha permitido a los visitantes probar el néctar recién recolectado, aunque en en Centro Buñuel Calanda les esperaba el plato fuerte. Todo un despliegue de productos locales como embutidos, olivas, aceite, miel o melocotón en almíbar ha sido el broche final de una experiencia para todos los sentidos. "Estamos muy contentos, la gente ha sido muy maja y la mañana ha salido estupenda. La combinación campo y abejas ha gustado mucho y esperamos que se quede en próximas ediciones", ha destacado la concejal.
Desde el Ayuntamiento se continúa trabajando en la promoción del campo calandino y se está valorando la organización de una actividad similar que coincida con el embolsado del melocotón y otra con la recogida del fruto.
















