En cinco semanas cumplirá 102 años y este domingo se levantó y se arregló como el día que era: domingo y, además, un domingo electoral. María Muñoz es de La Fresneda, y allí ha votado siempre y allí regresa siempre que las urnas la requieren, aunque muchas veces eso haya implicado hacer cientos de kilómetros de coche. "Es un ejemplo de cumplimiento con las responsabilidades ya sean sociales, religiosas o políticas", dice su hijo, Pablo Roda, párroco de La Fresneda y más poblaciones aledañas. "Apenas sale de casa, aunque de cabeza está perfecta y se maneja bien ella sola, pero este domingo desde luego que se ha levantado, se ha peinado y se ha calzado bien para bajar al colegio electoral", apunta Roda, que añade que el interés de su madre es real porque está al tanto de los resultados. "Está informada de la política local, nacional e internacional... A mí me cuenta muchas cosas", sonríe su hijo.
Este domingo ha sido también de reencuentros, porque las jornadas electorales también tienen eso y María pudo ver a vecinas que no ha visto en todo el año. Las caras que sí son más reconocibles en la mayoría de los pueblos pequeños son las de quienes se sientan en las mesas electorales, ya que no repetir es complicado. "Tenemos un censo que varía entre las 70 y 80 personas y el número de votantes es inferior porque siempre hay algún menor", dice Francisco Serrano, alcalde de La Cerollera. "Si no repites en la mesa unas elecciones, te tocará en las siguientes... Lo bueno en comparación con una gran ciudad es que vas a pasar el día con gente que conoces, además de que también conoces a las personas que van a votar", añade.
En Jatiel el censo de votantes ha sido de 45 personas, y "casi el mayor problema es hacer el sorteo de quienes van en la mesa si excluimos a los mayores de 70", dice el alcalde, Javier Gómez. A los que le toca mesa suelen ser personas jubiladas, aunque no siempre. "Es un día entretenido a la vez que aburrido en el sentido de que están ahí los tres y la mayor parte del día lo pasan solos", añade el primer edil. Con un censo tan ajustado, reconoce que, igual que en otras poblaciones, como por ejemplo Seno, en alguna ocasión han tratado de quedar todos para votar temprano, pero nunca ha sido factible ya que siempre hay empadronados que viven fuera.
Con la imposibilidad de cerrar antes de hora a la espera de todo el censo, hay horas para todo, también para mirar a la pared porque no entra nadie, aunque a los dos minutos haya que frenar alguna fila puntual por un grupo que acude a la hora del café o antes de comer. "Este año están más entretenidos porque la mesa se ha colocado en el bar, que antes estaba en la biblioteca... Ahora por lo menos los tres de la mesa están en el ambiente todo el día, siempre hay movimiento", dice el alcalde de Las Parras de Castellote, Francisco José Trullenque. Junto a la mesa electoral, a mediodía se ha extendido la comer para seguir compartiendo mesa y también mantel.









