El nuevo alcalde de Monroyo, Miguel Gascón (PP), cuenta con raíces en varias comarcas turolenses y se estableció en la localidad junto a su familia en 2015, momento en el que empezaron a trabajar en las obras de la N-232.
¿Cuáles son sus aficiones?
Cuando tengo un rato libre me gusta hacer senderismo y siempre que puedo me escapo a hacer por aquí alguna ruta. Si ya tenemos más tiempo también nos gusta ir, al menos, dos veces al año, a los Pirineos. Y por lo demás me gusta mucho la vida de pueblo ya que muchas veces cuando escasea el tiempo por el trabajo, los desplazamientos y otras obligaciones no puedes disfrutar del lugar en el que vives, pero yo intento disfrutarlo al máximo. Me gusta pasear, tomar un café en el bar por la mañana e ir al gimnasio. Intento ir dos días a la semana porque me despeja mucho la mente. El folklore es otra de mis pasiones. Allí donde he ido por trabajo me he implicado en las asociaciones musicales. Toco la guitarra, la gaita aragonesa y la jota es una de mis pasiones, mi padre es un gran aficionado a la jota y de ahí me viene la afición. Aunque ahora lo tengo abandonado pero lo quiero retomar. En Elche me hice del Centro Aragonés. También nos gusta hacer algún viaje fuera del país.
¿Por su actividad laboral se movió mucho antes de establecerse en Monroyo?
Sí. Soy geólogo y empecé en obra civil allá por 2001. Eran proyectos de unos años y cuando se terminaban empezabas otro en otro lugar. Estuve en Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana… y finalmente en 2015 las obras de la N-232 que hubo en Monroyo nos trajeron a mí y a mi mujer Ana hasta aquí. Fue entonces cuando nos planteamos cambiar de vida, dejar de estar yendo cada ciertos años a un lugar distinto. Me crié en un pueblo y junto con mi mujer teníamos claro que queríamos vivir en un pueblo. El Matarraña nos encantó, en Monroyo nos recibieron como nunca hubiésemos imaginado, nos implicamos desde el primer momento en la vida social y cultural del pueblo y decidimos establecernos de manera fija aquí. La gente en el Bajo Aragón en general es irrepetible y nuestro sitio está aquí. Actualmente trabajo en la planta de aluminio de Derichebourg en Albalate del Arzobispo y son muchos kilómetros pero estamos muy contentos porque el horario me permite compaginarlo todo.
¿Un geólogo ve el paisaje que le rodea de otra manera? Especialmente en esta provincia...
Sí. Te cambia la visión de todo lo que te rodea. Además como trabajé en obra civil, no puedo evitar ver un talud, un túnel o cualquier actuación que rodea a una infraestructura y pensar en cómo se ha hecho y la morfología de las rocas que puede haber alrededor.
Sin ir más lejos una formación muy curiosa es la montaña de La Mola...
Lo cierto es que sí. Es una montaña viva, que parece que no se mueva, pero lo hace. Lo que tenemos que hacer es vigilarla para que no afecte en nada al casco urbano y no nos cause problemas. Pero siendo siempre conscientes de que es una montaña en la que se intercalan capas de materiales muy duros que se apoyan en capas muy blandas y eso facilita un proceso de erosión. Pero en general en todo el Matarraña y Bajo Aragón tenemos unas formaciones muy interesantes y curiosas que se parecen a las formaciones que hay en la zona de los Mayos de Riglos.
Creo que tiene usted vínculos muy directos con en los 4 puntos cardinales de la provincia de Teruel...
Lo cierto es que sí (ríe). Yo me crie en Foz Calanda, mi padre es de Lidón, mi madre es de Perales del Alfambra y vivimos en Monroyo donde, por cierto, nuestros hijos ya nacieron. Así que se podría decir que sí, que tengo vínculos muy directos en muchos lugares de la provincia.
¿Había estado en política?
Nunca había pensado meterme en política y la seguía, creo que más o menos como cualquier otro ciudadano. La vida te va cambiando la visión de las cosas. Es cierto que en mi familia siempre nos ha gustado meternos en todos los ‘fregados’ como asociaciones, teatro y música e implicarnos en los actos y colaborar. A partir de ahí y tras lo que nos sucedió en mayo, sin candidaturas, pensé que podía trabajar por Monroyo.







