"Buscábamos una localidad pequeña, sin muchas marcas de modernidad que tuviéramos que disimular para el rodaje. Visualmente, Mirambel era el lugar adecuado. Los espacios, la arquitectura y la construcción de su casco urbano eran perfectos». Así explicó el director británico Ken Loach la elección de la localidad del Maestrazgo para el rodaje de la película ‘Tierra y Libertad, una producción sobre la Guerra Civil que puso a Mirambel en el mapa internacional y que forma parte de la memoria colectiva de sus habitantes.
El sábado el municipio recordó el 30º aniversario con una jornada con recreaciones de las escenas que se grabaron de la mano de medio centenar de participantes y charlas para hablar de los recuerdos que dejó el rodaje en la zona. Pese al frío y la lluvia que cayó tímidamente por la mañana, hubo una gran asistencia tanto de vecinos como curiosos que, unidos a los recreacionistas, dejaron también un balance positivo a la economía del Maestrazgo.
Los miembros de la asociación recreacionista Ejército del Ebro representaron por las calles de la localidad escenas que se rodaron en la película. Por la mañana, la de la toma del pueblo y por la tarde, la de la escena de la colectivización. Una de las más curiosas, que también se recordó el sábado, fue la de las prácticas a milicianos.
Una de las más curiosas, que también se recordó el sábado, fue la de las prácticas a milicianos. A la hora de explicarles cómo coger un fusil, en la película se hizo referencia a que era «como acariciar los pechos de una mujer». El extra de Mirambel que protagonizó esa escena, Marcos Morraja, se lo explicó el sábado a sus vecinos.
No fue el único que contó su experiencia. También Julio Ferrer, quien con 18 años participó en el film junto a su padre. En una charla que llevaba por título «recuerdos de un rodaje’ compartió fotografías y contó anécdotas que se sumaron a las de los extras locales presentes en la sala. «Fue muy entrañable, al igual que toda la jornada. La valoración es más que positiva», dijo la alcaldesa, Mari Carmen Soler. La presentación de un libro del camino del exilio a Francia del anarquista Julio Ayora cerró la jornada.












