Molinos reabrirá este jueves el Hostal de la Villa de la mano de Vicente Bustos, quien va a apostar por la comida casera y los productos bajoaragoneses. Quieren dejar un buen sabor de boca y que a sus clientes «no les importe hacer kilómetros para disfrutar de los platos». Este alojamiento municipal, que también cuenta con bar-restaurante, tiene la persiana cerrada desde principios de 2025 tras la marcha del anterior gestor y había dejado al municipio del Maestrazgo sin un importante servicio para los vecinos y el turismo.
Bustos procede de la comarca catalana de l’Anoia, aunque tiene raíces andaluzas; y llegó a Molinos hace tres años por su hijo, quien se instaló primero en la localidad. A los dos les gusta el campo y la tranquilidad y ahora Vicente le ha comprado una casa a su otro hijo para ver si también se asienta en el municipio. De la gestión del Hostal de la Villa se encargará él diariamente pero cuenta con otro socio de Agramunt (Lleida), Marcos Flores, que acudirá cuando pueda. «La idea es ir contratando personal pero vamos a ir viendo cómo funcionamos pero cuando hay voluntad, cualquier proyecto sale adelante. Que el establecimiento sea municipal es una gran ayuda porque tanto el acalde como todos los concejales al colaborado al 100%», precisa Bustos.
La apertura va a ser paulatina, ya que se está reformando el establecimiento para darle un lavado de cara. Este jueves, coincidiendo con el Día del Padre, reabrirá el bar y cinco de las nueve habitaciones; y para finales de mes o principios de abril hará lo propio el comedor. En el bar se ofrecerán almuerzos y en la planta superior, comidas y cenas de carta y menú.
En la oferta del bar y el restaurante se va a apostar por los productos del territorio. No faltarán los vinos de una bodega de Molinos y también embutidos bajoaragoneses, entre otros. «Queremos dar a conocer nuestros productos y que el cliente se acuerde del conejo al ajillo o de las chuletas de cordero»destaca Bustos.
En la reforma se ha respetado el estilo rústico al que se ha añadido más madera para aportar mayor calidez y pequeños toques de la zona. Por ejemplo, en la barra se ha realizado un pirograbado con el nombre de los pueblos de la zona para dar a conocer su historia agrícola y vinícola.
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