La lluvia mermó la asistencia durante la jornada del sábado, aunque el domingo hubo más visitantes
Monroyo celebró su Feria de Alimentos y Artesanía durante el fin de semana. Pese a la gran variedad de productos ofertados la afluencia no fue masiva y no hubo ningún tipo de aglomeración. Los visitantes disfrutaron de mucho espacio para observar todos los productos y dialogar con los comerciantes.
La previsión meteorológica anunciaba lluvia durante la tarde del sábado en Monroyo y, desgraciadamente, no se equivocó. La presencia de esta invitada 'non grata' mermó la asistencia durante la tarde, si bien en la inauguración matinal tampoco hubo tanta gente como se esperaba. La jornada del domingo mejoró con creces y las calles de Monroyo se llenaron de color con una afluencia acorde a una Feria como la de la localidad matarrañense.
Los que se decidieron a visitar Monroyo pudieron encontrar 40 stands con una gran variedad de productos de todo tipo, con la gastronomía a la cabeza: queso, jamón, embutidos, crépes, turrones y cervezas hicieron las delicias de los asistentes, y fueron pocos los que se resistieron a comprar al menos un producto. Además, también hubo puestos con ropa, objetos de madera fabricados artesanalmente, cestas de mimbre y juguetes para los más pequeños.
Entre los feriantes existen opiniones variadas: los hay que valoran la Feria de manera positiva por el número de ventas y el volumen de visitantes, como los cerveceros caspolinos de Populus. "Es una feria muy familiar, muy agradable, en la que tanto consumidor como productores estamos a gusto con el trato y con el producto", afirman. Sin embargo, otros comerciantes lamentan que la Feria ha sufrido una decadencia a lo largo de los años. "Esta Feria ha bajado mucho, antes venía más público, había más puestos y era más animada. Ahora se trabaja pero muy tranquilamente; antes traíamos dos puestos distintos y ahora con uno nos sobra", explica la comerciante de Turrones Blasco, de Catí.
El alcalde del municipio, José Ramón Guarc, valora la Feria positivamente. "Ha habido bastante participación, pese a que el tiempo no nos ha acompañado, pero los feriantes están contentos y nosotros también", manifiesta. Respecto al número de visitantes y la bajada respecto a otros años, explica que puede deberse a la amplia oferta de ferias. "Antes una feria era un privilegio para un pueblo, pero ahora la gente se reparte y hay un poquito menos de participación al haber tantas ferias en tantos sitios", concluye.
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