El sonido del histórico órgano del templo parroquial de Monroyo podrá volver a ser escuchado. El municipio ha reparado y limpiado este instrumento que data de finales del siglo XIX tras casi 10 años sin poder funcionar debido al deterioro que venía acumulando. Pese a que fue parcialmente restaurado en 2003, la suciedad, las humedades y la aparición de diferentes parásitos habían hecho que funcionase por última vez en 2015.

Por todo ello, desde hacía un tiempo en el municipio se propusieron limpiarlo y acometer una primera gran obra de mantenimiento y reparación del órgano. El instrumento había sido incluso víctima de los ratones, ratas y otro tipo de plagas, por lo que los daños se centraban especialmente en el fuelle, que ha sido sustituido. "Para nosotros es muy importante este órgano, ya que buena parte de los elementos que existían en su interior se perdieron en la guerra civil. Es por ello la pieza más importante y estamos muy contentos porque ya podemos darle uso", explica Miguel Gascón, alcalde de Monroyo. La actuación ha sido posible gracias a fondos propios del Ayuntamiento y de la junta parroquial.
Juan Artigas fue el encargado, junto con otros integrantes de la Junta Parroquial, fue el encargado de dirigir unos trabajos que llevaron a cabo varios integrantes de la brigada de municipal, especialmente los jóvenes José Antolín y Carlos Segura. El principal elemento de restauración fue el fuelle. Por ello se arregló y sustituyó. "Es el elemento que genera el flujo de aire y por ello sin el fuelle no se puede hacer uso del órgano", añade el alcalde. No se trata del único órgano histórico existente en el Matarraña, ya que, el templo parroquial de la vecina Fuentespalda alberga uno del siglo XVIII que es utilizado de forma asidua. No obstante, esta es solo una primera actuación, ya que será necesario acometer la restauración y sustitución de varios elementos más de este órgano.

El órgano de Monroyo está instalado en la iglesia parroquial. Una inscripción del instrumento indica que fue construido en la vecina población de Belmonte en 1887 por Francisco Zurita y Luciano Zurita, es el órgano más importante elaborado por estos maestros artesanos. El taller de los Zurita también restauró el órgano de la iglesia parroquial de Belmonte a finales del siglo XIX y también trabajó en los de Borriol, Morella -construido por Francisco Turull- y Forcall.








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