Beatrice Giacomazzi (2000, Verona) ya anda por las calles de Nonaspe como si fuera una vecina más. Lleva desde el 4 de agosto viviendo en el pueblo gracias a un programa de Erasmus Rural del que forma parte el Museo Etnológico de Nonaspe. Estudió la carrera de Literatura y después un máster en el que ha dedicado su tesis en torno a la antropología y en concreto al italiano, Piere Camporesi. "Estudiando la tesis es cuando me llega la propuesta de realizar una estancia un mes en Nonaspe y no dudó en presentar toda la documentación e internar conseguir una plaza", recuerda.
Es el cuarto año que la asociación forma parte del programa de movilidad rural UNITA y desde que empezó se dedica a catalogar todas las piezas ubicadas en la primera planta del museo dedicada a la agricultura, ganadería, pesca y caza. Eligió este espacio porque sus padres en Verona son agricultores allí. "Para mí es muy importante porque tengo una estrecha relación con el sector. Escribo los nombres de los objetos tanto en catalán como castellano y después añadimos una pequeña descripción de los materiales", explica.

Su llegada fue el 4 de agosto, cogió un avión desde Lisboa, aterrizó en Barcelona y de allí con el tren llegó hasta Nonaspe, donde la estaba esperando José María Ràfales, presidente de la asociación. No conocía el pueblo ni el museo, aunque a través de la página web y el Instagram ya se hizo una pequeña idea de lo que iba a encontrar allí. "Me sorprendió mucho que un pueblo de 1.000 habitantes tuviera un museo tan grande y con tantas cosas y que estuvieran donadas por los propios vecinos del pueblo", reflexiona. Además, de trabajar en la catalogación, forma parte de las visitas guidas y participa en todas las actividades que organiza la asociación Amics de Nonasp durante el verano, entre ellas, el homenaje a Hipòlit Solé Llop de este pasado fin de semana.
Forma parte de la vida activa de la localidad y ya tiene sus propias rutinas ahí. Ha conocido a vecinos, acude al bar del pueblo e incluso sus amigos italianos han venido a visitarla. "La gente me saluda y me enseña palabras típicas de aquí. Me han abierto los brazos y estoy muy contenta de que haya sido así". Su estancia se alargará hasta el próximo 31 de agosto, pero ya está pensando en poder volver. "He vivido hasta un eclipse solar total de sol. ¡Qué más se puede pedir!".







