A las 19.00 explotaron los primeros cohetes alertando del inicio de las carrozas de Urrea de Gaén y así fue, pero lo que salió desde el arco de la plaza del Ayuntamiento fue una cuadrilla de obreras con chalecos reflectantes, señales con flechas de tráfico y cascos. Algo pasaba porque extendieron una cinta de listas blancas y rojas como indicativo de zona de obras. Seguidamente, media docena de conos naranjas tamaño persona se colocaron estratégicamente para impedir el paso hasta que los dos semáforos lo permitieron tal y como sucede en el puente de Azaila en la N-232, realidad que "con todo el buen humor del mundo", El Puntazo trasladó al desfile de carrozas que se vio condicionado por estos cortes que se repitieron también en la plaza de la Iglesia, otra zona estratégica de aglomeración de público. Se llevaron los aplausos de todos porque todos los allí presentes eran sufridores del corte de la carretera nacional en sus desplazamientos.
El corte duró poco y enseguida entró a la plaza el remolque con una estructura pequeña con una puerta rotulada con 'Fábrica de chocolate'. Se abrió y salió la versión infantil del dueño de todo eso: un Willy Wonka que le puso todo el desparpajo al micrófono para presentar a su regimiento de pequeños Umpas Lumpas que se marcaron un baile que puso a la gente a aplaudir acompañando. Su lluvia de confetis dejó paso a La Velada de Urrea de Gaén con la entrada primero del cuadrilátero al que se fueron subiendo los boxeadores una vez presentados al gran público Josete e Iván se partieron la cara y el Team Iván se llevó el combate en la plaza, aunque acabaron de buen rollo y todo lo que pasa en la pelea se queda en la pelea. El relevo lo tomó el Refranero Urreano con una personificación de los dichos más populares como 'Éramos pocos y parió la abuela', 'Cuando el río (Aguasvivas) suena, agua lleva' o 'Como Pedro por su casa', que contó con la colaboración del mismísimo presidente Sánchez.
El ritmo regresó de nuevo con las más pequeñas, con un animado grupo de princesas y personajes de dibujos animados que lo dieron todo al son de la 'Danza Kuduro' con una coreografía preparada y que Cenicienta, Bella o Minnie, entre otras muchas, ejecutaron en una perfecta sincronización. "Estas chicas se lo han preparado bien", fue el veredicto de un señor que veía el espectáculo bien cerca a pie de plaza. Los estímulos se intensificaron con la entrada arrasando de una cuadrilla de chicas integradas en caballos de atracción de carrusel al son de 'El caballito de palo', canción que se bailaron con una precisión pasmosa antes de cambiar a la música de feria con una sonrisa de oreja a oreja que contagiaron a todos y que hicieron que muchos desenfundaran cámaras y móviles para registrar tal derroche de genialidad.
El desconcierto se instaló de nuevo en la plaza porque algo grande estaba entrando. Era un barco vikingo tripulado por la Peña Zelda que desplegó su vela una vez sonó el cuerno del primero que avistó tierra. Venían de una larga travesía por el río Martín y habían llegado a su destino, a "un pueblo acogedor siempre". Los pequeños vikingos se encargaron de endulzar su llegada con el reparto de caramelos y los mayores desde el suelo bailaban para celebrar la hazaña. La seriedad se adueñó del lugar en cuanto salió el barco. El asunto se puso serio con la entrada del difunto Papa en cuerpo presente en el ataúd. Urrea presenció la votación y celebró la proclamación del nuevo que avivó a las masas desde un balcón. Tanto las avivó que hasta el difunto se levantó al son de 'No estaba muerto, estaba de parranda'.

Tras el momento de resurrección, llegó el del café. No iba a ser un café tranquilo y eso se supo en cuanto se escuchó 'Mi amore, mi amore...' al tiempo que las dos versiones de Tomy Cash -una rubia y otra morena- salieron de la caja que les trajo de Eurovisión para interpretar la canción 'Espresso Macchiato'. No se dejaron nada en el tintero, y menos el baile tan peculiar del intérprete que el respetable aplaudió a rabiar y al que se unió toda la comitiva de cafés y de camareras de la cadena Starbucks. La revolución se adueñó de nuevo de la plaza con la entrada de La feria La Movida que salió al completo con autos de choque, la pesca de patitos de goma y hasta el tren de la bruja con bruja incluida que repartió coscorrones y sonrisas a partes iguales.
Este año se cumplen 40 de la Caravana de Mujeres de Plan, el pueblo del Pirineo que tuvo esta idea para frenar la sangría poblacional entonces. En Urrea lo escenificaron y lo llamaron 'El Tinder de los Años 80'. Primero entró el remolque con los mozos que fueron presentados uno a uno con sus virtudes tanto físicas como de posibles con sus tierras y su oficio. Seguidamente llegó el autobús lleno de mujeres que acudieron a conocerlos y se formaron las primeras parejas. Se marcaron unos bailes 'agarraos' y el resto ya es historia, de aquello hubo nacimientos como se mostró en Urrea. El broche también fue ochentero con 14 réplicas de la gran Rafaella Carrá dándolo todo detrás de un coche también de la época con la música saliendo del maletero y las pegatinas bien visibles de la Pither's, mítica discoteca de Híjar.
El arrollador paso de la Carrá marcó el final del desfile de disfraces para enlazar con las carrozas de las Reinas Infantiles y sus kilos de confetis, y de las Reinas mayores que estuvieron arropadas por sus quintos y quintas ataviados con chalecos reflectantes de obra que nada tenían que ver con la N-232. Se lo bailaron todo al son de la charanga que animó hasta el final a pesar del calor que no perdonó en las calles urreanas.





































