Era un día especial en Nonaspe y en la ermita de la Virgen de Dos Aguas todavía más. Los nonaspinos, pero también vecinos de Fabara y Maella, celebraban el día de su patrona y sellaban así el fin de sus fiestas. Una jornada para honrar a la virgen, y que esta ocasión ha servido para rendir homenaje a Hipòlit Solé Llop, que falleció hace tres semanas. "El discurso lo he hecho con nuestra lengua materna porque es cómo al él le hubiera gustado y que tanto defendió", decía Diego Ráfales.
Se subió al altar y recordó que Hipòlit fue "una persona entregada" y durante su vida se encargó de llevar el control de la Virgen. Las finanzas, la contabilidad y todas las propuestas, porque era "muy idealista" e incluso, fue el impulsor para construir el retablo de la Virgen. "Solicitó y tramitó todas las subvenciones, que junto con las donaciones, fue capaz de conseguir tener el retablo hecho", defendió. Terminó sus palabras dando las gracias a su padre, también "un gran impulsor y promotor de los arcos del exterior de la ermita". Aprovechó para dedicar el día a su amigo Hipólit." Quiero que todos los recordemos hoy y siempre". "Gracias por todo, espero que la Virgen de Dos Aguas te tenga a su lado, que seguro que sí", concluyó.
La misa, además de estar dedicada al nonaspino, también fue especial porque fue cantada de la mano de la Coral Virgen de Dos Aguas, que celebra sus 50 años y la llegada de dos nuevos integrantes. "Antes éramos más gente, pero gracias a Ángel Viella y Raimundo Ráfales, que han llegado este año, nos está yendo muy bien", expresaba Goy Santos emocionada "porque el día de la Virgen es muy especial en casa". Además, venía con sus dos de sus nietas y la mayor, Amaia Roc, se vestía después de un tiempo sin hacerlo y ya decía "que le gustaría volver a retomar esta tradición".
También fue un día de primera veces para las Nonaspinas y Nonaspinos Mayores e infantiles 2025. Abrieron ellos la romería con la entrega de flores a la patrona y fueron los encargados de ofrecer a todos los vecinos los dulces tradicionales. El día terminó con una comida popular alrededor de la ermita con todas las peñas y amigos.




















