Con el reflejo de su luz sobre las aguas del Ebro, el Sol ha quedado completamente cubierto por la Luna en Chiprana. En el mirador del Calvario, el momento más esperado se ha vivido entre aplausos y con cuenta atrás incluida para que nadie que haya acudido a la Novia del Ebro se perdiese la oportunidad de disfrutar de la oscuridad total. «¡Ya podéis mirar sin gafas!», ha avisado Dani Muñoz, aficionado a la astronomía y profesional en el sector televisivo en Madrid, mientras registraba el fenómeno.
Minutos antes de la oscuridad total, su hijo Teo mostraba a los presentes el efecto que creaba el eclipse a través de las sombras de una espátula sobre la lisa superficie del monumento del Calvario. «Me está gustando mucho el eclipse», ha recalcado Teo. Junto a ellos, Virgina Berges ha señalado lo bonito que ha sido disfrutar del fenómeno con su marido e hijo, en su localidad natal: «Me ha hecho mucha ilusión, estamos los de siempre y nos lo hemos pasado bomba».
Otros chipranescos han acudido con el habitual peto verde de fiestas y camisetas negras, que han dado cuenta de la noche de prefiestas que están disfrutando los vecinos, una vez terminado el fenómeno astronómico. Por esta razón, el grupo de Barcelona 'Diva' ha disfrutado del eclipse en la localidad. «Es una casualidad, venimos para actuar, pero es un sitio increíble para verlo», ha destacado uno de sus integrantes Nil.
De distintas partes de Europa
De más lejos han llegado los visitantes que han elegido Chiprana como el lugar idóneo para disfrutar del eclipse. No se han equivocado. Franceses, suizos, catalanes o un grupo llegado de Berga con una polaco, un italiano, un neerlandés y un ruso; han parado por «casualidad» buscando un horizonte despejado. «Es algo espectacular que hay que vivir una vez en la vida. Íbamos buscando y hemos decidido parar en Chiprana al ver las vistas», ha añadido la polaca Alisa Prokhova.
Por su parte, el astrónomo francés David Jack ha cumplido su sueño de ver este eclipse. "Llevo planificando este viaje 10 años porque no pude ver el de Francia de 1999. He venido con mi mujer y mis dos hijas y para mi es muy importante estar hoy aquí", ha resaltado.
El límite del mirador se ha llenado de una hilera de amigos, familiares y vecinos que han compartido un momento «único». Entre todos, se iban avisando de los momentos más espectaculares que iban descubriendo conforme avanzaba la luna. «Está ya al 50 %, ¡míralo!», le ha apremiado un padre a su hijo, que rápidamente se ha colocado las gafas. Nadie ha querido arriesgarse a sufrir una lesión ocular y no han faltado gafas para los presentes. De hecho, quienes tenían de sobra, las iban ofreciendo por si alguien no tenía.
Aprovechando el paso del río bajo los pies de la Novia del Ebro, algunos han salido en embarcaciones a disfrutar del eclipse sobre el agua. Lo que ha sido seguro es que tanto desde el barco, como desde los puntos más altos y despejados de Chiprana, la realidad ha superado la expectativa de todos los presentes, como la familia de Girona que ha llegado a la localidad gracias a su «cabecilla» Justo Torralba. «Lo hemos pasado muy bien, hemos sido de los primeros en llegar a las 11.00, pero también hemos pasado mucho calor con hasta 44 grados en pleno día», ha explicado. No obstante, la hospitalidad de los chipranescos ha aparecido pronto cuando un vecino les ha querido regalar unas cuantas nectarinas de la zona. «Le hemos pagado algo porque no nos parecía bien sino, pero la gente aquí nos ha tratado muy bien», ha añadido.
Desde Fayón, Nonaspe, Fabara y Maella también han sido muchas las personas que han puesto la mirada en el cielo. En Caspe, la capital comarcal, el Polígono El Portal ha sido el enclave que más personas ha reunido, sobre todo, de Francia. «Se ha corrido la voz en el sur de que en Caspe se iba a ver muy bien y muchos nos hemos hecho 1.000 kilómetros para llegar. Hay gente que ha venido incluso de París o Alsacia», ha apuntado una de las francesas presentes, Patricia.



























