Peñarroya de Tastavins ha dado un paso más para acondicionar uno de sus mayores reclamos turísticos, una finca contigua al casco urbano en la que se encuentran tres oliveras milenarias. Desde hace dos semanas, un taller de empleo de la Mancomunidad Taula del Sénia está reconstruyendo los muros de piedra seca que, con el paso de los años y el abandono de la actividad agraria, se habían ido cayendo. En una actuación anterior, se habían levantado todas las paredes desde el suelo hasta unos 50 centímetros y ahora siete alumnos-trabajadores las subirán hasta los 1,5 metros. También arreglarán el acceso a la parcela desde la parte baja creando un empedrado en el suelo de la forma tradicional. Está previsto que los trabajos se alarguen otras dos semanas.
La Mancomunidad recibió una subvención de 126.000 euros de la Secretaría General para el Reto Demográfico para realizar un taller de aprendizaje sobre la técnica de piedra seca, así como diversas actividades de promoción. Durante seis meses, los alumnos-trabajadores junto a un docente están realizando actuaciones en los diferentes municipios de Teruel, Castellón y Tarragona que integran la Taula del Sénia. Los pueblos más pequeños han sido el punto de partida, entre ellos, Freginals (Tarragona), Rosell (Castellón) y Peñarroya de Tastavins (Teruel), que este jueves recibieron la visita del secretario general para el Reto Demográfico, Francisco Boya. Junto a él estuvieron el presidente y la gerente de la Taula del Sénia, Alexis Albiol y Tere Adell, respectivamente.
«El secretario general pudo conocer los trabajos que está llevando a cabo el taller, así como toda la labor de difusión y formación que está haciendo la Mancomunidad. La piedra seca forma parte de nuestro paisaje, sin embargo, en los últimos años estas construcciones se están deteriorando. Los muros, más allá de su función estética, son importantes para prevenir la erosión de la tierra y mantener la humedad en los bancales, además de ser unas reservas de la biodiversidad estupendas», explica Adell, quien subraya que cada vez hay menos personas que sepan hacer una pared de piedra seca y que, por lo tanto, este tipo de talleres son esenciales para que «los jóvenes del territorio no pierdan esta técnica y en un futuro tengan una salida laboral en este ámbito».
Tercera actuación en Peñarroya de Tastavins
El jueves por la mañana, la comitiva visitó Freginals y Rosell, y ya por la tarde, se trasladó a Peñarroya de Tastavins. Allí, se unieron el alcalde de la localidad, Ricardo Blanch; el teniente de alcalde y representante municipal en la Mancomunidad, Juan Carlos Anglés; y el concejal de Obras, Abelino Bel. «La presencia de Francisco Boya es un apoyo, un impulso y un reconocimiento a nuestra tierra. Que un director general venga a una parte chiquitilla de la provincia de Teruel es un agradecimiento al mundo rural en general. No es fácil que los directores generales visiten proyectos que son tan pequeños para ellos, pero tan significativos para nosotros», valora Blanch.
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En los últimos cinco años, se han realizado tres actuaciones en la finca que alberga los tres árboles incluidos en el catálogo de olivos milenarios elaborado por la Mancomunidad Taula del Sénia. Primero, se construyó una escalera que permite superar los 15 metros de desnivel existente entre ambos extremos de la parcela y se señalaron los ejemplares, los tres catalogados a más altura ya que se encuentran en torno a 770 metros de altitud. Destacan, además, por sus grandes dimensiones, con más de 3,5 metros de perímetro de tronco. Esta obra fue ejecutada por la Taula del Sénia gracias a una subvención de la Diputación de Teruel de 12.000 euros.
Después, el Ayuntamiento de Peñarroya encargó a un albañil que reconstruyera los muros hasta el medio metro siguiendo la técnica tradicional. Y ahora, se está continuando está ultima actuación. «No se se acabarán de subir del todo, pero llegarán hasta los 1,5 metros», detalla Blanch.
La piedra que se está utilizando en la localidad del Matarraña «es redonda, la característica de río y más difícil de trabajar», mientras que en Castellón la piedra autóctona es caliza y en Tarragona es una cuadrada más fácil de tratar.








