Más de ocho horas tuvieron que estar los 47 pasajeros atrapados dentro del tren entre Fayón y Nonaspe y, entre ellos, estaba el fabarol Daniel Caballero. El joven de 21 años partió desde Barcelona a las 9.00 de la mañana con la intención de llegar a Nonaspe a las 12.00 del medio día y después ir en coche hasta su pueblo, Fabara, para pasar allí el final de la Semana Santa, pero los planes se torcieron. "Venía al pueblo de sorpresa porque ahora estoy viviendo en Bélgica, ya que curso un Erasmus allí. La única persona que lo sabía era mi primo, Jesús, que iba a venir a buscarme", detalla.
Fue sobre las 12.00 cuando escucharon "un golpe en el techo", que en un primer momento no sabían a qué se debía, hasta que después el maquinista les comunicó que un rayo había partido la catenaria y, que por tanto, el tren no podía circular porque estaba sin tensión eléctrica. "Estaba en el primer vagón y el tren se quedó parado, el maquinista ya alertó que estaríamos un buen rato allí", explica.
La primera solución para resolver el problema fue una hora más tarde. Les explicaron que vendrían los eléctricos, y aunque no aparecieron hasta las 18.00, tampoco remediaron el problema. "Empezaron a mirar la tensión del tren y vieron que no se podía hacer nada", añade.
Lo siguiente fue esperar la llegada de dos locomotoras, una por delante y otra por detrás, que se encargarán de remolcar el tren. "Nos dijeron que una venía de Caspe, pero final esa idea desapareció del mapa y no acudió". Finalmente, y tras más de ocho horas, llegó un tren de gasoil para poder realizar el traslado. "Cuando preguntábamos cuánto faltaba para que llegara todo el tiempo nos decían que una hora y media. El reloj seguía avanzando y no aparecía".
Las más de ocho horas que pasaron dentro del tren, los 47 pasajeros lo hicieron sin agua, comida y la mayoría incomunicados. Por ejemplo, en el caso de Daniel, no tuvo en ningún momento cobertura. "No podía avisar a mi primo de que había habido una incidencia. Al final, una chica me dejó su teléfono y puede contactar tanto con mis padres, que estaban en Barcelona, como con mi primo y explicarle la situación. La gente se iba quedando sin batería y tratábamos de usar lo menos posible los teléfonos para que no estar todos incomunicados". A todo ello, se añadió que el baño "no se podía utilizar porque al no funcionar el motor se había quedado embozado y no tragaba".
La odisea acabó transcurridas muchas más horas de lo esperado. En el caso de Caballero llegó a Nonaspe pasadas las 22.00, cuando tenía que hacerlo a las 12.07. El joven iba a volverse al día siguiente a Barcelona, pero lo hizo el lunes y en coche porque prácticamente no le dio tiempo de disfrutar de la sorpresa que había preparado para su familia. "Perdí un día entero en el tren", denuncia.









No creo que el maquinista tuviera la culpa del Rayo.Si esto pasa el Barcelona en media hora solucionado, pero vivimos en estas zonas en el desamparo , somos pocos pero no cocientes hasta que nos pasa y nos quejamos y mientras a descubrir las Américas desde el palco. tomatelo como una anécdota y me alegro que estés bien que es lo principal.
Se vulneró el derecho a una atención digna a los pasajeros y quedó en entredicho la eficacia de las distintas entidades que se encargan de responder ante una emergencia.
hombre emergencia como tal no se que quieres que te diga.en todo caso llamar al 112 y haber lo que te dicen si les cuentas que se a parado el tren entre pueblos