La planta de biometano que la empresa RIC Energy instalará en el término municipal de Calanda y cuya inversión supera los 20 millones de euros, estará conectada a la red nacional a través de un gasoducto de 156 metros. Aunque el proyecto del gasoducto ha salido a exposición pública esta misma semana, todavía está pendiente que se presente el de la propia planta. Según el propio Ayuntamiento de Calanda, la llegada del permiso del INAGA es "inminente". "Ya se nos ha notificado desde DGA que el proceso sigue adelante y que pronto se publicará también en exposición pública", ha explicado el alcalde del municipio, Alberto Herrero, que sostienen que aun así el gasoducto, es una parte "fundamental de la infraestructura"
En total, la obra tiene un presupuesto de 328.667,75 euros, de los cuales, 269.559 se destinarán a los materiales. Este gasoducto partirá desde la parcela del polígono La Fuensalada en la que parcela en la que se construya la planta, lugar en el que se tendrá que construir también un módulo de inyección para el metano. A partir de allí, discurrirá 45 metros hacia el oeste y otros 72 metros hacia el sur, discurriendo paralelamente al camino de La Peña del Codo, dentro del término municipal de la localidad bajoaragonesa. En el último tramo, el gasoducto se conectará a la red ya existente, concretamente a la tubería denominada 'Cuencas Mineras Tramo IV'. Según el proyecto, la mayor parte del conducto (144 metros) irá soterrado.
En cuanto a la capacidad, el proyecto fija un caudal máximo de 760 Nm³/h y una presión de 59 bar en la salida del módulo (compatibles con el gasoducto). Así, servirá para aprovechar biogás depurado (biometano) y conectarlo a la red nacional de gas natural, sustituyendo parcialmente gas fósil por un gas renovable de origen local. Esto ayudará a reducir emisiones netas de CO₂, aprovechar residuos orgánicos y mejorar la autosuficiencia energética.
La duración de las obras para la construcción de esta infraestructura es de cuatro meses -el primero para trabajos previos de planteamiento y movimiento de tierras, dos meses para la construcción y montaje del módulo de inyección y un último mes se destinará a pruebas hidráulicas, control de calidad, restitución de terrenos, señalización exterior y puesta en marcha-. En cuanto al resto de la planta, el Ayuntamiento apunta que está previsto que las obras comiencen durante la primera mitad de 2026 y, a principios del 2027, está previsto que entre en funcionamiento.
Una respuesta a las necesidades de los ganaderos
Herrero asegura que este proyecto supone una respuesta a las necesidades de los ganaderos de los municipios. "A partir de 2027, con la planta en funcionamiento, podremos gestionar los purines de los ganaderos con un proyecto que invierte dinero en el territorio, genera riqueza y nos ayuda a asentar la población", ha asegurado Herrero. En febrero de este año, los responsables de la empresa se trasladaron hasta Calanda para tratar con ganaderos y vecinos los detalles del proyecto.
La empresa llega además en un momento de expansión del polígono La Fuensalada. Hace apenas unas semanas, el Consistorio recibió una subvención de más de 200.000 euros con los que mejorar los accesos a la fase de ampliación. "Lo que queremos es que lleguen las empresas y que todas las personas que quieran apostar por quedarse en el municipio y establecer aquí su proyecto de vida tengan la oportunidad de hacerlo", añade Herrero. En este sentido, está previsto que la llegada de esta empresa genere 50 puestos de trabajo.
La planta se ubicará en suelo industrial, en el polígono La Fuensalada, con acceso directo por la N-420, a unos 3 km del núcleo urbano en una zona geográfica donde la agricultura y la ganadería juegan «un papel importante». Gestionará 113.000 toneladas de residuos al año, la mayoría purín de cerdo (un 65%), pero también estiércol vacuno y ovino (17%), gallinaza (6%), alperujo (5%), paja extrusionada (5%) y residuos hortofrutícolas (2%). Se estima que producirá gas para 6.000 hogares con 3 personas.








La gran noticia es un gasoducto de 156 metros, que casi lo recorres en lo que te fumas un cigarro. Se habla de millones y permisos “inminentes”, pero la planta aún no tiene luz verde. En los folletos vendemotos todo es CO2 evitado, mientras se ocultan pestilentes olores, tráfico incesante de camiones y molestias de todo tipo para el pueblo. De empleo, lo justo para una foto en la prensa local y una mariscada. Y lo más preocupante, no es una tubería de agua, es un conducto a 59 bares de presión soterrado a las puertas del municipio. Un fallo aquí no es un disgusto, es un riesgo físico tan grave como real. Probablemente Calanda sea el primer municipio de España que recibe con euforia la instalación de una planta de biometano, que no quiere la gente de ningún lugar.
¿Han leído bien la noticia de La Comarca? Lo que dice es que la planta proyectada de biometano pendiente de aprobar todavía, va a invertir 328.000 € para enlazar la planta on los148 m que la separan del gasoducto que por allí pasa.
O sea, la noticia son los s 148 del empalme del gasoducto y no los millones de toneladas métricas que se quemarán en esa planta con las s purines y desechos de todas las granjas de cerdos del Bajo Aragón, Matarraña y otras comarcas de los alrededores de Teruel y Zaragoza.
Bienvenidas las inversiones y las instalaciones «ecológicas» que nadie quiere instalar en su territorio. Está es la modernidad y las grandes industrias que nuestros políticos y diputados al Congreso traen al territorio.
Gracias a todos ellos, de verdad, por la explotaciones de arcillas que no dejan de abrirse en el Bajo Aragón y Maestrazgo, los mares de parques fotovoltaicos que inundan toda la depresión del Ebro, los proyectos de depósitos geológicos de CO2 del Maestrazgo y tantas modernidades que nos estáis trayendo. Gracias.
Por supuesto, el INAGA lo autorizará todo con alguna pequeña reserva para tranquilizar su conciencia independiente y a salvo de cualquier sombra de duda.
Dentro de pocos años, acordáos de mi sentencia, el agua y los derechos de riego de las huertas de todo el Guadalope pasarán a manos de estas empresas y grandes oligopolios empresariales. Cambiarán las leyes si es necesario y los derechos históricos de los regantes.
Mal futuro nos queda a la gente de Teruel con tanto territorio vacío y poca gente con escrúpulos para luchar.