La Guerra Civil Española dejó una imborrable huella en la localidad de Fayón con la Batalla del Ebro. Este fin de semana, el municipio ha revivido su historia y, por unas horas, el sonido y el caos de la contienda ha vuelto a sentirse con la XVI recreación de esta batalla, que comenzó la calurosa noche del 25 de julio de 1938, en la que las tropas republicanas comenzaron su ataque al bando sublevado. Cerca de 300 recreadores hicieron posible la representación principal, el pasado sábado por la tarde, ante un público entregado que se dio cita en el entorno de La Reixaga, el lugar donde ocurrieron los hechos.
Bajo un contundente sol, en lugar de al resguardo de la luna nueva que hubo en la noche de 1938, los asistentes disfrutaron de una hora y media de historia narrada por un locutor para que no perdieran ningún detalle de los pasos que se representaban. El alcalde Roberto Cabistany destacó el "buen desarrollo de la recreación y sin ningún incidente. Todavía no tenemos las cifras definitivas de asistentes pero estamos muy satisfechos y creemos que ha venido más gente que el año pasado".
La acción de la recreación comenzó al otro lado del río Ebro, donde las Divisiones 42 y 44 republicanas embarcaron silenciosamente dirección al pueblo viejo de Fayón. Al ser detectados por los soldados atrincherados en las posiciones de defensa, comenzó a resonar la artillería ligera y pesada. En ese momento, y al grito de "dispara, José, dispara", que se escuchaba desde el público, uno de los recreadores iba disparando con uno de los elementos más espectaculares de la puesta en escena: el cañón.
La representación fue ascendiendo hasta llegar a la zona más cercana a la colina donde estaban situados los visitantes. En esta parte, se posicionaron ambos bandos en un intercambio de fuego, metralla, nubes de polvo y gritos que dio cuenta de cómo eran los enfrentamientos en las trincheras.
Allí se encontraron requetés, soldados marroquíes del bando sublevado, falangistas, milicianos o las brigadas internacionales. Solo una tregua sanitaria permitió que el estruendo cesara para que accediera al campo de batalla una ambulancia Chevrolet original, que se utilizó en la misma contienda hace 86 años, para recoger a los soldados heridos.
Durante el espectáculo se vieron más vehículos del periodo de la Guerra Civil como un blindado BA-6 de origen ruso, motocicletas o el esperado Yak-42, que surcó el cielo en una demostración acrobática junto con la pirotecnia que simulaba el sonido de los bombardeos aéreos.
Distintos momentos durante la recreación./ D.V. y S.F.
La Posición Nº36 fue el último escenario de la recreación. En esta trinchera, se decidió la suerte del bando ganador en la Batalla del Ebro, el sublevado. Los republicanos, perdedores del enfrentamiento, se vieron obligados a retroceder hacia Los Pirineos y exiliarse para evitar la muerte.
Sin embargo, el final de la recreación se toma una licencia y ofrece al espectador un abrazo final entre ambos bandos que simboliza la concordia y la esperanza de que ninguna otra guerra vuelva a enfrentar a vecinos de un mismo municipio, como ocurrió en Fayón.
Homenaje al capitán republicano Marín
Además de ese simbólico abrazo, este año se ha incluido una novedad, un homenaje al capitán republicano Marín de la brigada 266 mixta de la 42 división que falleció en esta contienda en Fayón. "Venía su nieto a la recreación y nos pareció un bonito gesto hacer este pequeño acto en su memoria", apuntó el técnico de Patrimonio del Ayuntamiento, Aitor García.
La recreación es una reivindicación por la memoria y por el rigor histórico de los hechos. Muchos de los recreadores participan por su interés en la Guerra Civil y por la adrenalina de ponerse en la piel de aquellos soldados que vivieron entre polvo y pólvora. Sin embargo, para otros como el fragatino Miguel Ángel Sorolla las razones son mucho más personales: "Llevo 13 años participando y empecé por mi dos abuelos, uno estuvo en la Quinta del Biberón con 18 años y el otro fue voluntario en el ejército republicano. Ellos contaban muy poco de la guerra porque fueron del bando perdedor".
Tras más de diez décadas formando parte de la Asociación de Voluntarios de Fayón, que hace posible esta recreación con el apoyo del Ayuntamiento, Sorolla destaca que ha encontrado "amistades e inquietudes que antes no tenía. Me visto de cualquier bando porque no tengo una afiliación política clara pero sí me gusta que la gente pueda entender de dónde venimos y hacia donde vamos. La política es un poco oscura y debería entenderse que a veces ha llevado a la sangre entre hermanos".
El recreador ha estado en todas las representaciones de la Guerra Civil que se organizan en España y confesó que "Fayón en Fayón. Es otro tipo de recreación, más familiar y muy amplia porque toca muchos palos, cada año intentamos abrir el abanico porque tanto la Batalla del Ebro como la Guerra Civil fue muy amplia y se puede profundizar en varios factores."
El presidente de la Asociación de Voluntarios de Fayón, óscar Suárez, apuntó el "éxito" tanto por el público como por los participantes. "El calor del público se siente y los recreadores este año incluso se han saltado un poco el guion pero como está todo planificado ha ido bien y es un placer siempre estar en Fayón", añadió.
Más de 2.500 visitantes en un fin de semana dedicado a la historia
La recreación del sábado por la tarde es la actividad de estrella de un fin de semana que ha contado con muchas más actividades relacionadas con la Batalla del Ebro. El mismo día pero por la mañana, unas 150 personas disfrutaron de las visitas guiadas organizadas por el dioramas que, además, incluían una nueva representación: la del Consejo Municipal de Fayón, órgano municipal que gobernó la localidad hasta la toma franquista.
Como novedad, también se cambió la manera de organizar estos pases por el escenario recreado. "Hemos hecho grupos más numerosos para acortar el tiempo que los recreadores tenían que estar y hemos incluido a técnicos del Ayuntamiento para realizarlas", explicó García. Estas modificaciones fueron muy bien recibidas por parte de los voluntarios que agradecieron tener algunos descansos para refrescarse y poder conversar con sus compañeros. "Solo nos vemos una vez al año y es una alegría poder socializar también entre nosotros", recalcó Sorolla.
En total, por el pueblo han pasado más de 2.500 visitantes que se han acercado a la historia bélica fayonense ya sea con las recreaciones, las visitas guiadas o el descubrimiento de la extensa exposición que alberga el Museo de la Batalla del Ebro, que ha abierto también sus puertas durante el fin de semana.

Unas 150 personas han recorrido los escenarios de la recreación./ D.V.



















































