Durante ocho semanas, ocho familias de Caspe están inmersas en un programa para aprender a comer mejor, impartido por las nutricionistas Laura Gandul y Marina Gargallo, en colaboración con el Ayuntamiento y el centro de salud. Tanto los adultos como los niños, que tienen entre 7 y 10 años, participan en un taller de una hora que, cada miércoles, les propone una temática distinta. El primero se ha celebrado este miércoles y se ha centrado en la primera comida del día: el desayuno.
Se trabajarán también las meriendas y almuerzos saludables, lejos de la bollería ultraprocesada, la imagen corporal, la relación con la comida, la planificación de los platos o la correcta lectura de las etiquetas de los productos. "Es importante saber qué compramos, cuánto azúcar lleva, que lo ilustramos con el equivalente en terrones de azúcar, entre otras cosas. Es divertido y a veces lo hacemos en conjunto padres e hijos", explica Gandul.
Cada nutricionista trabaja o con los adultos o con los menores para adaptar la información a la edad y rol de cada grupo. Se decidió que los niños participaran para evitar que sean sujetos pasivos en su propia alimentación y que puedan ser responsables de la misma desde pequeños. "La idea es que sientan que son ellos los que eligen, hacen propuestas y que sean los protagonistas", añade Gandul.
Uno de los trabajos que se hace precisamente con los niños es el de probar nuevos alimentos. De hecho, Gargallo incide en la importancia de esta propuesta en una edad en la que es difícil que quieran probar cosas nuevas: "Les cuesta pero el hecho de que lo haga un compañera ya hace más fácil que quieran hacerlo también".
Un "toque vegetal" en cada plato
El programa también se centra en desmontar mitos en torno a la alimentación como, por ejemplo, que comer sano es aburrido, cuando puede ser divertido y sabroso, señalan las profesionales. Un primer paso, apunta Gargallo, podría ser incluir un "toque vegetal a cada plato como un poco de lechuga"; a lo que Gandul añade la importancia de las legumbres, que califica como un súperalimento.
Cada edición de 'Comer Sano en Familia', aunque parte de la misma premisa, termina personalizándose para las familias que se inscriben y la edad de los niños participantes. Ejemplo de ello es el cambio en el día de los talleres que ha pasado de ser los lunes a los miércoles. Gargallo destaca que los buenos resultados son palpables al haber llegado ya a la cuarta edición y el contar con un feedback muy positivo por parte de las familias.
Ambas nutricionistas trabajan en abrir alguna edición a una edad que no han abordado hasta la fecha: la adolescencia. Coinciden en que es una etapa importante, pero todavía no hay previsión temporal concreta en que se vaya a materializar esta idea.








