El riesgo de contagio de la gripe aviar no solo afecta a las explotaciones ganaderas. A las más de 500 granjas que ya se han confinado bajo la orden del Departamento de Agricultura, se tendrán que sumar también los corrales particulares con huevos o carne para el autoconsumo que, aunque de mucho menor tamaño, también pueden infectarse.
Así, la orden presentada este martes para las explotaciones también se aplica a los propietarios individuales de aves de todo tipo. Por ello, se prohíbe criar aves de corral al aire libre y en caso de que exista permiso expreso, será obligatorio instalar medidas físicas que impidan el contacto con ejemplares silvestres. Se limita también dar agua a las aves de corral procedente de depósitos accesibles a aves externas, salvo que se garantice su tratamiento para eliminar el virus. En este sentido, también es obligatorio proteger estos mismos depósitos.
El brote no puede ocurrir dentro del propio gallinero, pero sí que se puede dar si los animales están en contacto con ejemplares de aves migratorias infectadas que en esta época del año están llegando desde el norte de Europa en busca de ambientes más cálidos. Aunque la previsión inicial es que las medias anunciadas se mantengan vigentes hasta el 28 de febrero, el consejero de Agricultura y Ganadería recuerda que se irán actualizando según como avance la enfermedad.
Actualmente, en la comunidad ya se han registrado casos en aves silvestres en el entorno del embalse de La Sotonera y en las comarcas de Cinco Villas, Aranda, Bajo Aragón y Comunidad de Calatayud. El caso más preocupante es el de la Laguna de Gallocanta, con 250 grullas muertas. En el caso de Alcañiz y Andorra -los focos del Bajo Aragón Histórico- ya se han encontrado afectadas una cigüeña, una gaviota y una grulla.
La influenza aviar altamente patógena (subtipos H5 y H7) es una enfermedad viral de carácter altamente contagioso, que afecta a la mayoría de las especies de aves y puede provocar una elevada mortalidad en menos de 24 horas en explotaciones comerciales. Su impacto puede ser determinante en la producción y comercialización de aves y productos avícolas, por lo que la normativa europea exige su erradicación inmediata en caso de detectarse.
La gripe aviar se puede transmitir a los humanos a través del contacto directo y cercano con aves infectadas o sus entornos contaminados por excrementos, secreciones o cadáveres. La transmisión puede ocurrir al tocar superficies contaminadas y luego tocarse los ojos, la nariz o la boca. La manipulación o el consumo de carne de ave de corral o huevos poco cocinados también pueden suponer un riesgo, aunque la cocción adecuada destruye el virus. Así, aparece un animal muerto, no hay que tocarlo, sino avisar a los agentes de protección de la naturaleza.









