La comarca de Andorra-Sierra de Arcos impulsa un producto turístico centrado en la observación de aves y la fotografía de fauna salvaje, un recurso todavía poco explotado pero con un alto potencial ecológico y turístico. Este nuevo enfoque se enmarca dentro del Plan de Sostenibilidad Turística ‘Salud y Bienestar’, alineado con la estrategia comarcal de fomento de un turismo sostenible, que potencie los recursos naturales como eje de desarrollo económico.
El territorio, situado entre las sierras ibéricas y la depresión del Ebro, ofrece una gran diversidad de hábitats en un espacio geográfico reducido, con paisajes que incluyen hoces, barrancos, estepas, sotos ribereños y cuevas, y un gradiente altitudinal que va de los 350 a los 1.600 metros. Esta variedad convierte a la comarca en un enclave ideal para el avistamiento de fauna. Parte del territorio está reconocido a nivel europeo bajo figuras de protección ambiental como los Lugares de Interés Comunitario (LIC) y las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
En el plano ornitológico, Andorra-Sierra de Arcos alberga importantes poblaciones de aves rupícolas, como el buitre leonado, el halcón peregrino, el águila real y el alimoche, este último en proceso de reintroducción en las sierras ejulvinas. Además, la zona cuenta con algunos de los últimos territorios del águila perdicera, una de las especies más amenazadas del país, y también con una representación significativa de aves esteparias, entre ellas la alondra ricotí, igualmente en peligro de extinción.
Pese a la riqueza ornitológica del entorno, los anteriores intentos de desarrollar este tipo de producto se limitaron a la construcción de infraestructuras aisladas, sin planificación previa ni dinamización posterior. Actualmente, existen dos hides, uno en Ejulve y otro en Alacón, que podrían formar parte de la nueva estrategia. El proyecto se apoya en un estudio elaborado por Adibama hace unos años, que recoge el valor ornitológico de la comarca y sirve como base para diseñar las nuevas acciones.

Entre los lugares más destacados para la observación se encuentran la sima de San Pedro, los dos embalses, los sotos ribereños del río Escuriza y el río Martín, además de numerosas cuevas que albergan colonias de murciélagos. También se incluye un humedal artificial generado en una antigua explotación minera, declarado humedal singular, lo que amplía el abanico de espacios de interés natural.
Con este nuevo producto, la comarca se propone incrementar su oferta turística en torno a la naturaleza, fomentar un turismo de calidad adaptado a su limitada capacidad alojativa y complementar las acciones del Plan de Sostenibilidad Turística, posicionándose como un destino de referencia en turismo ornitológico dentro de la provincia de Teruel.
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Este proyecto es urgente y necesario, ya que los parques eólicos proyectados en la comarca serán la sentencia de muerte de águilas, buitres, halcones y de la alondra ricotí entre otras aves. Hay que aprovechar a verlos ahora.