El municipio de Ráfales ha concluido la construcción de un nuevo depósito de agua con una capacidad de 1,5 millones de litros, lo que aumenta significativamente la capacidad de almacenamiento y permite afrontar con mayor seguridad posibles contingencias en el suministro de agua. La decisión de construir esta infraestructura se tomó tras un verano extremadamente caluroso y seco, en el que el municipio vivió momentos de incertidumbre debido a la falta de margen en su sistema de abastecimiento.
José Ramón Arrufat, alcalde de Ráfales, detalló que el nuevo depósito complementa el que ya existía, construido a principios del 2000. «Este nuevo depósito se une a los 750.000 litros del antiguo depósito, lo que nos deja con un total de más de 2 millones de litros de reserva. En invierno, esto nos garantiza agua para un mes en caso de fallo total en el pozo o en los manantiales. Y en verano, podemos contar con un margen de ocho a diez días más para resolver cualquier problema en el sistema», explicó Arrufat.
El alcalde subrayó la importancia de esta obra no solo para asegurar el abastecimiento durante los meses de mayor demanda, sino también para incrementar la capacidad de respuesta del municipio ante posibles averías en el sistema hídrico. La reciente experiencia vivida en 2022, cuando una avería en el pozo obligó a llevar agua con camiones de bomberos, ha sido un factor clave que motivó la ejecución de este proyecto.
Una infraestructura accesible y adaptada a emergencias
El nuevo depósito de agua, construido con chapa metálica y una lona impermeabilizada, es un modelo que, según Arrufat, presenta ventajas respecto a las instalaciones de cemento tradicionales. Además de garantizar el abastecimiento para consumo humano, el depósito destapado cumple una función adicional en caso de emergencia. «Al ser descubierto, el depósito puede ser utilizado para abastecer camiones cisterna o helicópteros en caso de incendios forestales, lo que lo hace mucho más polivalente», indicó el alcalde.
El depósito también está diseñado de manera que facilite la potabilización del agua, ya que el sistema permite que el agua pase primero por la balsa principal, luego al depósito de cemento de 750.000 litros, y finalmente al sistema de cloración y purificación tradicional. «Aunque esté destapado, el depósito no presenta ningún riesgo sanitario. Al final, es una solución moderna y efectiva que nos permite estar mejor preparados para cualquier situación de emergencia», destacó Arrufat.
Con esta mejora en la infraestructura, Ráfales no solo asegura su suministro de agua, sino que también da un paso importante en la mejora de su calidad de vida y en la atracción de posibles inversiones o nuevos negocios en la zona. «Para los empresarios, una buena reserva de agua es primordial. Sabemos que donde no hay agua, no puede haber prosperidad. Ahora, estamos mucho más tranquilos», concluyó Arrufat.









