En todos los pueblos Melchor, Gaspar y Baltasar fueron recibidos por cientos de vecinos
Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente llegaron ayer al territorio y repartieron miles de regalos en la noche más mágica del año.
Vista la abundancia de regalos que esta mañana se han encontrado los niños (y mayores) de Alcañiz, los Reyes Magos quedaron contentos ayer con su recibimiento. Y no era para menos. La avenida Aragón y la plaza España se llenaron de centenares de pequeñas caras ilusionadas por ver de cerca a Sus Majestades después de su largo viaje. Nada menos que desde Oriente, aunque antes ya habían parado en Valmuel y Puigmoreno.
Alcañiz demostró ayer que cuando quiere se vuelca. Nada más ver la avenida, Melchor, Gaspar y Baltasar se encontraron con una gran comitiva que iba a acompañarles hasta el Ayuntamiento. A sus tres carrozas, que este año se renovaron, se unieron otras tantas con el nacimiento, los regalos y la del grupo Scout, que abría el desfile con su tradicional ambientación. Este año sus miembros se disfrazaron de un circo al que no faltó ni un solo detalle para dar color a la cabalgata, desde majorettes a bailarinas, leones o domadores.
De una u otra manera también colaboraron los caballeros Calatravos, Amas de Casa, Manos Unidas, 1º de Bachillerato, Unión Musical, la asociación de Vehículos Antiguos, Cooperativa Virgen de Pueyos y la familia Martínez. Durante el desfile se lanzaron cerca de 500 kilos de caramelos y 10.000 serpentinas.
Una vez en la plaza, cada rey fue recibido con fuegos artificiales. Melchor quiso decir unas palabras a los pequeños, a los que garantizó que llegó a la ciudad cargado de regalos. En representación de los niños alcañizanos habló Inés Cerdán, miembro de los Scouts, que reclamó más zonas infantiles. Por su parte, el alcalde, Juan Carlos Gracia, deseó salud y prosperidad.
Uno de los momentos más especiales se vivió cuando Sus Majestades se acercaron a adorar el nacimiento que se colocó en el centro de la plaza, en el espacio que antes ocupaba la farola.
Por último, los tres Reyes se sentaron en el escenario para que uno a uno los niños subieran a contarles sus últimas peticiones.
En Alcorisa el lejano Oriente fue ayer la temática elegida para recibir a la cabalgata de los Reyes Magos. En esta ocasión más de un centenar de niños, niñas y adultos vestidos a la usanza de la milenaria China, animaron con su presencia, color y luces todo el recorrido de los Magos por las calles más céntricas de la localidad.
Los actos comenzaron a las cinco de la tarde cuando Melchor, Gaspar y Baltasar fueron recibidos y agasajados por la corporación municipal en la casa consistorial. Posteriormente visitaron la Residencia La Purísima donde llevaron la alegría a los residentes. A las 18.00 desde el Paseo Hermanos Nadal arrancó la multitudinaria cabalgata que fue muy seguida por alcorisanos de todas las edades y que sorprendió a propios y extraños. La comitiva estuvo conformada por un variopinto grupo de niños y niñas vestidos de chinos y dos dragones que, al ritmo de la música del lejano país, pusieron la nota coreografiada a la cabalgata. Por detrás los Pajes Reales transportaron el oro, el incienso y la mirra; los tres presentes que poco después los Reyes Magos ofrecieron al Niño Jesús en la parroquia donde tuvo lugar la adoración.

En Andorra, guiados por la temblorosa y tenue luz de unas velas portadas por los pajes, los Reyes Magos iniciaron su recorrido por la Villa Minera. La magia de los de Oriente envolvió a Andorra en una tarde en la que cientos de andorranos de todas las edades llenaron con su presencia las calles y plazas por las que discurrió la comitiva. A las seis de la tarde la cabalgata partió desde las inmediaciones del Colegio Juan Ramón Alegre en un ambiente entre los participantes de emoción y algunos nervios.

Un pequeño pesebre con belén viviente formado por María, José y el Niño Jesús, precedió la cabalgata junto a la una gran estrella. Tras ellas, numerosos voluntarios disfrazados de los personajes más populares de la televisión, de la literatura y del cine como Los Simpsons, Blancanieves, Bob Esponja y sus compañeros de aventuras y gnomos; entre otros, le dieron un toque mágico y simpático a las calles andorranas. Como marca la tradición, el rugido de los motores de los 600 y de un Mini también estuvo presente. Tres coches cargados de regalos y globos, siguieron a Melchor, Gaspar y Baltasar por las calles de la localidad.
Tras recorrer las principales vías y tras dirigirse hacia la Plaza de la Iglesia, aquí tuvo lugar la adoración al Niño Jesús. Posteriormente toda la comitiva se dirigió hacia el polideportivo municipal donde entregaron los regalos que los pequeños andorranos habían pedido en las cartas que hace unos días entregaron a los Pajes Reales.
Si importante es la llegada de SSMM Los Reyes Magos de Oriente, no menos es la puesta en escena. La llegada a Calanda fue, como siempre, llena de color, alegría y con unas impresionantes comitivas que arroparon a los protagonistas durante todo el recorrido. Melchor, Gaspar y Baltasar desfilaron por varias calles de Calanda repartiendo saludos, caramelos y sonrisas a grandes y pequeños.
Cada uno llegó en su propia carroza. Melchor rodeado por sus pequeños Trolls, Gaspar envuelto en un ambiente de circo con payasos incluidos a sus pies, mientras que los brillos de las burbujas del cava Reyes de Aragón dieron estilo al carruaje de Baltasar.
El desfile de sus majestades no hubiera sido posible sin la colaboración de los Quintos y sin algunos alumnos de 2º de ESO que representaron el Belén Viviente. También colaboraron, junto al AMPA del instituto, en la entrega de los regalos que los de Oriente hicieron en el Centro Residencial Calanda a los ancianos antes del desfile.
La magia en el ambiente terminó de ponerla la banda municipal de música Gaspar Sanz, que arropó los momentos más emotivos.
Uno de esos momentos clave fue la adoración del Niño Jesús en la iglesia antes de proceder a la entrega de los regalos a los pequeños. Ese momento llegó al final del desfile, en el pabellón, en el mismo lugar en el que contaron sus deseos al Paje Real la semana pasada.
La música será hoy protagonista en la Casa de Cultura a las siete con el Concierto de Año Nuevo de la Orquesta de Cámara del Bajo Aragón.
Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron a Caspe rodeados de expectación y escoltados por la Guardia Civil que no dudó en hacer sonar sus sirenas para dar aviso de su llegada. Acompañados por los pajes saludaron a los niños apostados en la Plaza Aragón. Allí se subieron a sus majestuosas carrozas para iniciar una cabalgata por las principales calles de la ciudad. Confeti, caramelos y varios malabaristas dieron color a este desfile que contó con numeroso público por las vías. La Banda Municipal de Música, el club Gimnasia Rítmica o los Bomberos de Caspe fueron algunos de los colectivos que les acompañaron en su camino. A su paso caras de ilusión, muchos besos y alguna que otra lágrima.

«¿Te has portado bien?». Era la frase más repetida por un simpático Melchor que se paraba en cada niño a su llegada a la Plaza del Compromiso. El acto se inició con una estrella polar, representada por un artista de circo. Subido a un poste recreó a la guía de los Reyes Magos en un pequeño espectáculo que dejó atónitos al numeroso público congregado. En representación de todos los niños de Caspe, Ainhoa Rabinad leyó una emotiva carta en la que pidió que mañana las sonrisas estén en todos los hogares de la ciudad. «Queremos que mañana en cada casa de Caspe reina por encima de todo las sonrisas». Tras el discurso del rey Melchor en el que agradeció la gran bienvenida, los tres protagonistas de la noche se desplazaron hasta el Belén Viviente para adorar al niño. Postrados ante él, se inició el espectáculo de fuegos artificiales con el que se concluyó una noche mágica.

Montados a caballo, así llegaron sus Majestades los Reyes Magos a Valderrobres. Los magos de Oriente llamaron, uno por uno, a todos los niños valderrobrenses para hacerles entrega de los regalos que, previamente, habían pedido por carta.
Melchor, Gaspar y Baltasar iniciaron la marcha en la Residencia de la Tercera Edad para recorrer las principales calles de la localidad, acompañados por un séquito de pajes reales y de jóvenes portando antorchas para anunciar la llegada de los Magos. Desde allí recorrieron los dos puentes de la localidad y la Plaza de España para dirigirse al pabellón en donde los Reyes de Oriente pronunciaron unas palabras antes de hacer entrega de los regalos ante decenas de niños y centenares de personas que allí les esperaban.
Este año la novedad más destacable ha sido el cambio en el escenario utilizado por sus Majestades, que acudieron a las nuevas instalaciones del pabellón polideportivo a hacer entrega de los regalos a los más pequeños y también, por qué no decirlo, a algún adulto. En Valderrobres, al igual que en la mayoría de las localidades del Matarraña, es costumbre que sus majestades llamen uno a uno a los niños para hacerles entrega de sus regalos.

En La Fresneda decenas de niños cumplieron el ritual arrastrando multitud de cacerolas, sartenes y calderos por toda la localidad provocando, de este modo, un estruendo por todas las calles del pueblo; el recorrido de Los Calderons, comenzó a las 11 en punto y partió de la monumental plaza de España, sin embargo los niños y sus familias fueron obsequiados previamente con una gran chocolatada en la lonja del Ayuntamiento que sin duda les ayudó a entrar en calor.
La tradición dice que hace muchos años, antes de que hubiese luz nocturna en las calles de los pueblos del Matarraña, los Reyes Magos iban por la región y al no ver ninguna luz cuando se aproximaban a La Fresneda, pasaron de largo y los niños se quedaron sin regalos; así que un año después decidieron que todos los niños fresnedinos recorrerían todas las calles de la localidad con calderos viejos y todo tipo de utensilios metálicos y de cocina para hacer mucho ruido y que sus majestades les escuchasen y no volviesen a pasar de largo. Y parece ser que la idea surtió su efecto y desde entonces esta tradición, parece ser que centenaria, es una de las tradiciones más arraigadas en la localidad y una de las mas originales de todo el Bajo Aragón Histórico. «Los Calderons es una tradición que los fresnedinos siempre hemos celebrado; ahora de lo que se trata es de potenciar actividades tan bonitas como esta para que no caigan en el olvido», explicó Jose Ramón Gimeno, alcalde de La Fresneda.
Sus Majestades también visitaron ayer Híjar, donde estuvieron muy atentos a las peticiones que les hicieron los más pequeños del pueblo, que les siguieron en la tradicional cabalgata y esperaron pacientes su llegada en la plaza de España.








