Se actuó de emergencia después de que un informe determinara que la zona era «imprevisible» y podía ceder
El nuevo muro de contención del Cuartelillo de Alcañiz que sustituye al anterior, que se tuvo que eliminar porque podía ceder «en cualquier momento», ya está listo. Con la obra se ha eliminado por completo el antiguo muro y se ha saneado la parte posterior. Asimismo, se ha instalado un drenaje que permite la salida de aguas, y se ha rematado con un nuevo muro de mampostería, que otorga estabilidad a toda la zona. Además, gracias a los trabajos se ha mejorado y ampliado el acceso al parquin de la calle Palomar y se ha iluminado la zona según informó ayer el Consistorio ayer en nota de prensa.
Los trabajos comenzaron en mayo después de que un informe reciente determinara que se debían tomar medidas «urgentes» para asegurar el muro de contención de la zona del Cuartelillo debido a que, según los técnicos, era «imprevisible» y podía ceder en cualquier momento. Hace unos años se detectó una grieta aunque no fue hasta mayo, después del deslizamiento del cerro Pui Pinos un mes antes, cuando el departamento de Urbanismo municipal solicitó a un gabinete externo un informe sobre el estado del muro. Tras conocer el fallo, el Ayuntamiento comenzó a tramitar las obras.
Al tratarse de unos trabajos considerados «de emergencia», no contaban con un proyecto previo por lo que han sufrido modificaciones sobre la idea inicial que retrasaron su finalización. En un principio se anunció que terminarían en septiembre y no ha sido hasta ahora cuando han concluido. En un principio se pensaba reparar unos 15-20 metros pero pero finalmente se optó por trabajar en toda su totalidad hasta el siguiente muro de hormigón, unos 50 metros, para no dejar la pared a medias. Además, al optar por un acabado de mampostería, mucho más estético, también obligó a esperar un mes la llegada del material y su colocación es manual, lo que requiere más tiempo. En el paseo superior también se optó por unos adoquines que requirieron un trabajo más laborioso al igual que la instalación de la iluminación. «Se ha ganado en seguridad pero también en estética», aseguró ayer el alcalde y concejal de Obras, Juan Carlos Gracia Suso.
Asimismo, durante la fase de saneo del muro se comprobó que existen manantiales de agua que transcurren por esa zona del cerro Pui Pinos. Este hecho confirmó que el cerro en su totalidad está lleno de manantiales como también se comprobó también con las humedades que aparecieron en la calles San Pedro y Caldereros.
El coste total de las obras ha sido de 217.969 euros que se han financiado con el Fondo de Inversiones Municipales Sostenibles de la Diputación de Teruel.







