La adjudicataria pide al Ayuntamiento cancelar la externalización de la gestión
Fracasa, de nuevo, la puesta en marcha de la planta de purines de Peñarroya de Tastavins. La empresa adjudicataria de la gestión del complejo de depuración presentó hace varios días al Ayuntamiento peñarrogino una propuesta para rescindir el contrato de gestión y puesta en marcha de la planta, por lo que, tras la cancelación de la apertura, la instalación caerá, previsiblemente, en vía muerta.
Varias son las causas de que la tan esperada puesta en marcha de las instalaciones no haya prosperado. El principal motivo parece ser una falta de acuerdo y varias desavenencias entre la empresa matriz ubicada en Vizcaya, Saionaimer S.L., y la filial creada en Valderrobres y ganadora del concurso para gestionar, para tal efecto, el complejo de depuración a través de un acuerdo societario. Ambas partes, filial y matriz, se acusan ahora mutuamente de haber incumplido sus acuerdos, así como de una mala gestión.
Otro de los escollos que han dificultado la puesta en marcha de la planta alude a la falta de licencia de actividad de la explotación. Al parecer, después de que DGA cediese las instalaciones en cuestión al consistorio, la anterior licencia de actividad perdió su validez y distintos problemas burocráticos hicieron que el proceso de obtención de una nueva licencia se dilatase más de 5 meses.
Por su parte el consistorio peñarrogino y tras valorar la propuesta de rescisión del contrato, convocará en los próximos días un pleno extraordinario para aceptar, previsiblemente, la propuesta de cancelación del contrato. «Por desgracia no tiene muy buena pinta el futuro de esta planta. Sin duda es una mala noticia para todos», explicó Francisco Esteve, alcalde de Peñarroya de Tastavins.
Fuentes de la empresa matriz, Saionaimer S.L., afirmaron sin embargo que su intención es «seguir apostando» por la planta peñarrogina y no descartan hacerse con la gestión de las instalaciones en solitario.
Sin plazos para la reapertura
La decisión cae de nuevo como un jarro de agua fría para el territorio, que ve con impotencia cómo, lejos de solucionarse, se cronifican los problemas por concentración de purines. Asimismo, el proyecto contemplaba la creación de hasta 100 puestos de trabajo a medio plazo e incluso se barajaron cifras más optimistas de hasta 300 empleos, lo que hubiese supuesto un revulsivo económico y demográfico para el Matarraña, además de suponer el principio del fin de los problemas derivados de los excedentes de purines. La cancelación del proyecto ha traído consigo el despido de la decena de trabajadores que fueron contratados en la fase inicial de la malograda planta. Cabe recordar que la planta peñarrogina llegó a funcionar, después de su conclusión, entre 2010 y 2013. Sin embargo la instalación tuvo que clausurarse tan solo tres años después de su puesta en marcha tras su inviabilidad económica.

En el caso de la planta de Valderrobres no existe, a día de hoy, ningún proyecto para la apertura de unas instalaciones aún por estrenar. El mastodóntico complejo valderrobrense continúa, sin embargo, siendo objeto de labores de mantenimiento para su hipotética puesta en marcha y varias conducciones -pese a que no están actualmente en uso- que conectan la planta con granjas próximas tuvieron que ser reparadas hace escasos meses tras ser detectado un defecto de fábrica. Son varios los manantiales y cauces del territorio que, desde hace varios años, presentan graves problemas de contaminación por nitratos.
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