Los tres colegios y el instituto de Caspe están trabajando conjuntamente y en coordinación con el programa PROA+ en un nuevo proyecto de inmersión lingüística para mejorar la integración educativa de los alumnos con desconocimiento del idioma. El inicio de curso en Infantil, Primaria y Secundaria ha llegado este lunes con esta iniciativa que los centros educativos llevaban años demandando y tras un año reivindicativo en el que el familias, docentes y autoridades municipales salieron a la calle para pedir más recursos. La directora del IES Mar de Aragón, Liliana Benito, destaca este paso adelante con el que el Gobierno de Aragón «quiere apostar fuertemente por Caspe y por la educación». «Nos han propuesto hacer un seminario y empezar a trabajar en este proyecto piloto. Tienen muchas ganas de trabajar con nosotros y se ve mucha ilusión tanto en los claustros como en los equipos directivos».
Tras la primera toma de contacto entre la administración y las direcciones en una reunión el 28 de agosto, el Servicio de Equidad se trasladó a Caspe el pasado viernes para participar en la jornada de acogida de los docentes en el municipio. «Todos los centros estamos dentro del PROA+ y es importante explicar la casuística de Caspe, donde tenemos muchas familias migrantes y en situación de vulnerabilidad», recalca Benito.
Mientras el proyecto toma forma, el Gobierno de Aragón ha cumplido la promesa que hizo antes de que terminara el curso anterior: garantizar los recursos de español desde el primer día de clase. El programa ‘Aulas de Español’ no se ha aprobado este año pero los centros caspolinos cuentan con una asignación de horas para enseñar a los alumnos con desconocimiento del idioma. «Nos han concedido el recurso para unos 40 alumnos, que son los que llevan menos de un año en Caspe. La diferencia con el programa anterior es que lo podemos distribuir de manera más flexible entre el resto del alumnado que continúa sin tener un adecuado nivel de la lengua vehicular», apunta la directora del CEIP Alejo Lorén, Ana Belén Labodía. Este cambio ha sido valorado de manera «positiva» por Benito que calcula que se podrán organizar unos 8 grupos de 60-70 alumnos en el instituto.
Pero no todas las previsiones para este curso se han cumplido antes de su inicio. El Alejo Lorén está a la espera del aula prefabricada que se le concedió para un grupo de 6º. «Los hemos tenido que poner en un espacio pequeño que solemos usar para desdobles o asignaturas con grupos reducidos», indica Labodía. Se trata de una clase de 16 alumnos que, según la organización del centro, en momentos puntuales puede aumentar hasta 23 estudiantes. La directora añade que «son niños que ya son más grandes» y esperan que a principios de octubre esté ya habilitada».







