Francisco Serrano Ballestero (1975) es el alcalde de La Cerollera por el PSOE, Ayuntamiento en el que fue concejal hace cuatro legislaturas cuando había 5 ediles. Ahora son 3 en listas abiertas
¿Cómo entró en política?
Fui concejal hace años y ahora Antonio, alcalde en los últimos años, no se presentaba y se necesita siempre gente.
Han bajado población.
Sí, viviendo de manera continua habrá 25 ó 30 personas. Y eso que hay nuevos pobladores, y gente que se viene para vivir su jubilación.
Que tampoco está mal, porque es gente muy activa, ¿no?
Totalmente. Es gente que tiene mucho que ofrecer todavía y mantienen la vida del pueblo. Luego está la gente mayor que es de aquí de siempre.
¿La gente mantiene el arraigo?
Sí. Y al menos un fin de semana al mes hay un evento ya sea ahora San Antón, Santa Águeda o marchas senderistas. Vienen de Zaragoza, Cataluña o Castellón, sobre todo, son vecinos de La Cerollera que viven fuera. Como yo mismo, que vivo en Alcañiz.
¿Ha ayudado a esas relaciones el arreglo de carreteras? El Mezquín ha acortado distancias con Alcañiz.
Mucho. Con pocos kilómetros que se han arreglado con curvas suavizadas y mejora de seguridad, a nosotros nos facilita la vida. Ahora son 25 minutos venir de Alcañiz a La Cerollera por La Cañada. Mucho mejor que por la N-232 que lleva mucho tráfico.
¿En qué urge actuar en el pueblo?
El objetivo principal siempre ha sido intentar mantener los servicios. Con los reajustes, como ha pasado en otros pueblos, vamos a perder horas de consultas médicas. Ahora tenemos dos alguaciles, una mujer de limpieza que acude a las viviendas de la gente mayor, un secretario y estamos en proceso de selección de una auxiliar, algo muy lento. Tenemos el multiservicio como bar, tienda y hostal que funciona muy bien. Si mantenemos esto, luego ya se verá si se pueden hacer mejoras. No tenemos grandes obras como en otros pueblos y, además, estamos en espera porque las ayudas han sido muy pocas este año y el que viene no sabemos cuántas habrá. En un ayuntamiento pequeño si no contamos con estos apoyos no podemos llegar a más.
Dice que dio el paso por compromiso con el pueblo. Pero, ¿no es un marrón meterse en esto?
Dicen que sarna con gusto no pica y eso me pasa (sonríe). Siempre he estado arraigado porque nunca me he ido, sigo empadronado aquí y vengo a cualquier hora pero el ayuntamiento me sirve para venir más veces de las que venía. También es una manera de estar en el pueblo teniendo mucho más contacto con la gente, que es algo que a mí me gusta. No es que me guste, es que es mi pueblo y lo hago encantado. Ojalá hubiera seguido Antonio pero no fue así. Lo hizo bien y los anteriores también, solo hay que ver cómo están las calles de cuidadas, y las casas también. Tanto las alquiladas como las compradas. Es una chulada, y vamos a intentar mantenerlo.
¿Hay demanda de casas?
En venta creo que ahora solo hay una. Las de alquiler del ayuntamiento están ocupadas y las que salen a nivel particular, también. La gente llama y se interesa, pero no hay.
¿Y qué le dijeron en la suya cuando se presentó a la alcaldía?
A mi mujer y mis hijas les gusta venir, así que, todo bien.
¿Tiene tiempo de aficiones?
Son cosas que te da el pueblo como es salir a tomar un cortado, hacer una asada en el merendero que es la joya de la corona. Salir a cazar, a buscar setas… En verano hago mi huerto, y si son fiestas hay que montar, desmontar…
Se aburren poco por lo que veo.
Y si no hay nada que hacer, cruzas la carretera y ya estás en el monte entre pinos y pájaros, que eso relaja mucho. A muchos les da por la bici, que tenemos unas rutas impresionantes, hay pistas de pádel y pabellón. Tenemos opciones pero a nivel básico.
Ya quisieran en barrios urbanos.
Pues a lo mejor, porque todo es gratuito, se paga lo mínimo y para mantenimiento.







