A quien le corre gasolina por las venas estos meses sin poder utilizar su moto por placer se le han hecho muy largos. Y en el Bajo Aragón pasión por el motor hay a raudales. Buena prueba de ello es que este sábado, en la reapertura de Motorland después de casi 80 días cerrado, se ha completado el aforo con tandas para aficionados a pesar de que tan solo se podía contar con clientes de la provincia de Teruel por las limitaciones de movilidad.
Las 43 plazas para las tandas que ha organizado la empresa calandina «Ecam Aragón» se llenaron tan solo con aficionados de la provincia. Mitad del Bajo Aragón Histórico y el resto llegados de la ciudad de Teruel y alrededores. «Nos hemos sorprendido de la buena acogida porque la mayoría de nuestros clientes son de Zaragoza. Había muchas ganas, el teléfono estos días hervía. Ha sido bonito. Ves que hay ganas de volver a subirse a la moto y rodar pero no nos esperábamos llenar solo con público de la provincia. A los que no nos conocen les invitamos a hacerlo porque hay que aprovechar que contamos con un circuito mundialista y con tan buenas prestaciones cerca de casa», explicaban José Manuel Aguilar y José Luis Franco, dos de los socios de la Escuela de Conducción «Ecam», que ofrecían también la posibilidad de probar los nuevos modelos para circuito de Yamaha en su presentación para España.

En circunstancias normales antes de la pandemia del coronavirus en un evento como el de este sábado podrían haber rodado en el circuito de velocidad unas 120 personas en tres tandas pero para preservar la seguridad y a modo de prueba en el primer día de la propia desescalada del complejo optaron por una cuarentena de clientes por una regla interna. Contando con los trabajadores de Motorland, había unas 120 personas en las instalaciones, una cifra que hace unos meses ya se habría alcanzado tan solo con los clientes de las tandas. Motorland completó su actividad en el día de su reapertura de la mano de la escuela de pilotos de motociclismo «Los Mañicos», que organizó rodadas en el circuito internacional de karting, supermotard, motocross y enduro.
Entre los aficionados las sensaciones eran diversas. Por un lado, la satisfacción de volver a rodar con su moto a gran velocidad y por otro, reencontrarse con amigos sin poder abrazarse y practicar el motociclismo de una forma muy distinta a la de hace unos meses. Hasta el circuito ha cambiado su aspecto gracias al color verde de las hierbas que han tomado las pelousse de tierra y los exteriores de la pista. «Había muchas ganas, echaba de menos la moto, el ambiente… todo. Se hace raro pero hay que adaptarse por la seguridad de todos. Tan solo me quito la mascarilla cuando me pongo el casco para entrar en pista y me lavo las manos con gel cada vez que toco algo», apuntó Antonio Ros, que se desplazó desde Teruel.
También se ha cambiado la restauración. La empresa que gestiona el restaurante ha optado por no reabrir aún y se ha sustituido por la foodtruck calandina 'Baked Papatas y más'.

El circuito cuenta con su propio plan de actuación ante el Covid-19 que comenzó a redactar en enero y a aplicar en febrero mucho antes de que se extendiera la pandemia en España. Gran parte de su público es internacional y cuando desde la dirección vieron lo que estaba pasando en China e Italia decidieron prevenir. Este plan se ha ido mejorando e implementando con las indicaciones de las autoridades competentes.
Más allá de la obligatoriedad de usar la mascarillas, limpiarse con gel y la desinfección de las suelas de los zapatos; las medidas exigentes mucho antes de pisar el circuito. Por ejemplo, los clientes de las tandas de ayer realizaron todo el «papeleo» desde casa para evitar al máximo el contacto con los trabajadores.
Al acceder al circuito había que responder a un cuestionario web para conocer si la persona ha estado en contacto con el coronavirus o tiene algún síntoma y pasar por un termómetro de infrarrojos. No se permite el acceso a personas que presenten una temperatura corporal superior a los 37,5 grados, hayan tenido contacto con algún infectado de Covid en los últimos 15 días y manifiesten tos seca continuada, fatiga, dolor generalizado o dificultades respiratorias. A los clientes se les entrega un botiquín básico equipado, se respeta los dos metros de distancia entre personas y se ha limitado la capacidad de las salas de trabajo y los boxes (7 personas).
Motorland también ha intensificado la limpieza y desinfección de sus instalaciones varias veces al día. Desde las zonas comunes hasta los vehículos. Por ejemplo, las furgonetas con las que se mueven los trabajadores ahora se limpian dos veces al día y en los coches de rescate se ha colocado una mampara para que no haya contacto entre el piloto y los profesionales.
laura castel






