Están por todas partes. En el monte, y a derecha e izquierda de caminos varios, las masadas siguen ahí aguantando el reto del paso del tiempo. Unas lo resisten mejor que otras, pero la realidad es que la mayoría han dejado de resultar atractivas para los ojos de quienes habitan cerca. Los vecinos de Valmuel, Puigmoreno y Alcañiz pasan a su lado con frecuencia o, en su defecto, han escuchado hablar de ellas, pero poco más. Para tratar de volver a ponerlas en el centro de la actividad social y, sobre todo, para darles el reconocimiento que merecen, desde Valmuel y Puigmoreno se han propuesto escucharlas a ellas. Más bien, rescatar sus sonidos en forma de las historias que las habitaron.

Entre las dos asociaciones vecinales han iniciado las Rutas por los Sonidos de las Masadas, que ya ha superado las seis salidas al monte para verlas. Se avecina la séptima que está programada para el último fin de semana de mayo. "Llevamos muchos años haciendo valorización del patrimonio, nos encanta que la gente conozca lo que tenemos alrededor porque nos dimos cuenta de que especialmente los niños ya no miran lo que era una zona de juegos para quienes nacimos hace años", dice Belén Ceperuelo, de la asociación de Valmuel. "En mi época, soy de los años 70, jugábamos subiendo cabezos y yendo a masadas y, de repente, los niñños ya no los miran, ya no les gustan ese tipo de aventuras y nos propusimos intentar recuperar el placer de ir por el monte", explica.
Entre la asociación pensaron en hacer algo al respecto, y ya han hecho rutas con la gente del pueblo que va llevando al resto a sus sitios favoritos y los explican y disfrutan juntos. "Hemos hecho muchas cosas y, a partir de ahí, nos centramos en las masadas porque se nos están cayendo y se van perdiendo", apunta. No son marchas senderistas, que tan de moda están. "No, aquí se trata de ir al sitio y ver la masada, a veces se camina algún tramo, pero el objetivo no es andar deprisa y no reparar en el entorno, es justo lo contrario", sonríe.
Así nacieron las Ruta por los Sonidos de las Masadas. Van a una excursión por mes y no hay dos iguales. La última hasta la fecha fue el domingo 26 de abril y tuvo como escenario el Corral de los Centellas, por lo que el tema tenía que ser el pastoreo y algo más, siempre hay algo más. "Estas salidas las ligamos a una actividad artística además de ir y ver la masada. Siempre la visitamos desde fuera porque son propiedades privadas, pero se trata de eso, de que la gente vuelva a mirarlas, que se pare ante ellas, que las toque...", añade Ceperuelo.
La marcha de abril congregó a una veintena de personas que se acercó hasta el lugar elegido y pudieron comprobar cómo el paso del tiempo y el abandono habían hecho de las suyas. En la puerta, el matrimonio Alquézar explicó cómo era el pastoreo en sus tiempos, una actividad a la que se dedicaron hasta hace no mucho cuando se jubilaron. Atendieron a preguntas de los presentes, y a muchas que escribieron los escolares del colegio y que se llevaron hasta allí.
Para esta ocasión se había previsto un corro de pastores con gente que se dedicase o se hubiese dedicado a ello como el matrimonio que intervino, y una actividad artística y artesanal con la lana como centro. Se lamó a Bruixa Tintórea, que trabaja desde Valderrobres para todos los lugares, y se llevó su mesa con varias muestras de lana, pigmentos e hizo algunas demostraciones. El tema despertó interés y muchas preguntas.
"La idea de venir a una masada auténtica ya me gustó muchísimo, y más si había un corro de pastores porque llevo tiempo obsesionada con la lana, así que, todo me cuadraba", dice Susana Pérez, al frente de Bruixa Tintórea. "Enseñar mi trabajo, hablar de los tintes naturales y los beneficios de la lana y crear debate, me encanta, y siempre se crea porque el tema interesa. Y hay que dar valor al trabajo de los pastores", apunta.
Recopilación de sonidos
En todas las salidas se registran las historias que se cuentan, y el deseo de la organización es que este proyecto fructificase en un recorrido en el que poder escucharlas todas solo escaneando códigos qr. "En ello estamos, pero somos asociaciones muy modestas y, aunque miramos subvenciones no es fácil. Los artistas que vienen lo hacen porque les gusta la idea y tratamos de compensarles como podemos", añade Ceperuelo.
La próxima salida será a la Masada de Los Ladrones, y se centrará en el conocimiento del entorno a nivel geológico. "Va a venir un chico a explicarnos toda la zona del Cabezo Negro, será muy interesante porque a nivel geológico hay mucho por contar", avisa. La actividad artística se prevé que verse sobre pintura. Los interesados solo tienen que acudir al lugar establecido a la hora convenida en cuanto se den a conocer los detalles en los próximos días.














