La familia Solé Molinos de Valderrobres es una de las incondicionales de la Semana Santa de la capital del Matarraña. Ana Belén y Sergi como primera generación cuentan ya con sus hijas Ariadna y Clara como continuadoras de una tradición que no deja de ganar adeptos en Valderrobres, especialmente entre los más jóvenes. Fue Ana Belén la que desde niña, con tan solo 9 años, ya sintió un gran interés por el tambor y fue pionera en su familia en comenzar con esta tradición. Corría el año 1990. En 1992 entró al grupo de la Dolorosa, conformado únicamente por mujeres.

«Empezamos a ensayar y tocar el grupo de amigos y especialmente con Eli Zapater, ya que teníamos una gran relación y son una familia muy implicada en todos los actos de Semana Santa. En los últimos años se ha animado más gente y se toca el tambor en casi todas las casas», explica Ana Belén. Años después, entre 2006 y 2016, fue integrante de la junta de la Cofradía del Santo Entierro. «Siempre he vivido las procesiones desde dentro. Solo las he visto como espectadora durante los dos embarazos», añade.
Su marido, Sergi Solé, es natural de la vecina localidad de Arnes, en la Terra Alta. En su caso es costalero del Santo Sepulcro, labor que lleva a cabo desde 2007 después de establecerse en Valderrobres. En su caso es durante la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo cuando lleva a cabo esta labor. «Quise colaborar desde el primer momento porque es una tradición muy arraigada en Valderrobres. Desde entonces no falto a la cita», explica Solé, quien recuerda cómo también en su municipio se llevaban a cabo diferentes procesiones de Semana Santa. Ariadna, a sus 11 años sumará su segunda Semana Santa tocando el tambor. Lo hará junto a su madre.

Clara, que tiene 7 años de edad, cuenta ya los meses para poder participar activamente. Lo hará el próximo año y lo tiene muy claro, ya que se decanta por el tambor tal y como hacen, subraya, su madre y su hermana. «Vamos a salir juntas este año por primera vez en el primer grupo», aclara Ana Belén.
Una de las anécdotas la vivió precisamente Ana Belén, cuando durante la Rompida del Viernes Santo tuvo un percance con el tambor que le acompaña desde hace tres décadas. «Después de 30 años se me rompió justo en el acto de Rompida, pero está ya reparado», añade.
Es precisamente ese acto el preferido tanto por Sergi como por sus dos hijas. Sin embargo Ana Belén, pese a reconocer que es uno de sus preferidos, no oculta que para ella la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo es uno de los momentos que con mayor intensidad vive.







