El hotel municipal Casa Manolet de Torre de Arcas ultima los detalles de su obra de restauración, que prevé darse a conocer a finales de noviembre. Se trata de un proyecto que ha requerido una inversión global de entre 400.000 y 500.000 euros. El grueso del presupuesto ha llegado a través de los Fondos de Inversiones de Teruel (FITE), a lo largo de varias legislaturas. A ello se han sumado 20.000 euros de una ayuda del grupo Leader gestionada por Omezyma, a la que se añadieron otros 5.000 euros municipales para completar el equipamiento interior.
«Estamos muy satisfechos porque es nuestro proyecto estrella y por fin va a ser una realidad», afirma el alcalde, Luis Lasmarías.
La apertura marcará un hito para este municipio del Matarraña, con apenas 84 habitantes censados, que busca ampliar su oferta turística con un establecimiento de calidad en un edificio histórico.
De casa señorial a alojamiento rural
El hotel se ubica en la antigua Casa Manolet, una edificación señorial del siglo XIV o XV que fue adquirida por el Ayuntamiento en 2006 durante el mandato de Pedro Estopiñán. La vivienda, perteneciente a una familia terrateniente que abandonó el pueblo en los años 50 del siglo XX, se encontraba» muy deteriorada y sin uso. «Ningún particular se atrevía a rehabilitarla por su tamaño y estado», recuerda el actual alcalde.
La intervención ha sido integral. El edificio cuenta con más de 600 metros cuadrados y ha sido adaptado para acoger doce habitaciones, diez de ellas dobles y dos individuales, cocina, comedor, una pequeña barra de bar y una zona de cafetería que incorporará un vinilo con imágenes de la Torre de Arcas de los años 50. En la recepción se ha conservado el pavimento original de cantos rodados con figuras geométricas. «Queríamos que conservara su esencia, pero con todas las comodidades actuales», apunta Lasmarías.
Más allá de su valor como infraestructura turística, el hotel Casa Manolet pretende convertirse en un referente cultural y patrimonial. Cada una de las habitaciones llevará el nombre de un paraje del término municipal. «Queremos que quien venga a alojarse aquí no solo duerma en Torre de Arcas, sino que lo sienta y lo conozca», indica Lasmarías.
El interior combina elementos modernos con guiños a la historia local. El comedor se sitúa en la antigua planta baja donde se encontraban los corrales de caballería y en la primera planta, la noble, se ubican las estancias. También se ha respetado un arco apuntado de sillería que conecta con la zona común.
Gestión con garantías
El Ayuntamiento trabaja ya en el pliego de condiciones para licitar la gestión del hotel. Aunque todavía no se ha publicado, se está recopilando información de personas interesadas que pueden remitir sus datos de contacto a la dirección municipal.
Entre los requisitos se valorará la experiencia previa en hostelería. «Buscamos un perfil profesional, alguien que sepa por dónde tirar y que tenga claro lo que supone llevar un negocio de estas características», aclara el alcalde, haciendo hincapié el la importancia de que esa continuidad se garantice. La intención del consistorio es asegurar la viabilidad del proyecto y evitar que, tras un año o poco más, «se cansen o vean que no es rentable y nos dejen tirados».








