Valeria Torres, vecina de Caspe, se subió el jueves al tren de la línea Barcelona-Zaragoza a las 12.20 con la intención de llegar a la capital a las 14.00. Sin embargo, terminó en su destino en autobús unas horas más tarde. El convoy, que partía desde Barcelona y viajaba lleno, paró en Escatrón tras un aviso minutos antes de que iba a hacerlo en Chiprana. Los pasajeros tuvieron que bajarse para cambiar de tren, un hecho que ya había sucedido el día anterior. Sin embargo, los 20 minutos previstos de maniobra se transformaron en tres horas a más de 40 grados en pleno mediodía. Los viajeros, entre los que había personas mayores y niños, estaban «sudando, deshidratados y mareados». Torres denuncia que la situación vivida fue de «absoluto maltrato».
La odisea de estos pasajeros tuvo tres amargas fases. Al bajarse del tren en Escatrón permanecieron 20 minutos al aire libre, ya que la estación se encuentra cerrada, sin apenas sombra en el exterior. Después llegó el esperado convoy, sin embargo, el maquinista no lograba arrancarlo y sufrieron 40 minutos en el interior sin aire acondicionado y con las puertas cerradas. Sin solución a la vista, el conductor, «muy agobiado», abrió las puertas de forma manual con una llave para permitir que entrara el aire, aunque este, dada la temperatura exterior, era «asfixiante». Allí dentro aguantaron otras dos horas hasta que finalmente, a las 16.00, un autobús los trasladó a Zaragoza, donde llegaron a las 17.15, tres horas más tarde de lo previsto.
Muchos de los pasajeros no llevaban agua encima, así que mientras esperaban dentro del convoy el Ayuntamiento de Escatrón tuvo el amable gesto de acercar unas garrafas y unos vasos para que la gente pudiera beber. Torres lamenta que durante ese tiempo Renfe ni siquiera dispusiera un vehículo para acercar a los viajeros hasta el centro del municipio para que, por lo menos, pudieran refugiarse en un lugar mejor. Ella aguantó en esas circunstancias una hora y media, ya que ante la incertidumbre pidió a su pareja que fuera a buscarla y tomó un autobús por su cuenta para llegar a la capital. También otras personas se escaparon antes de allí. Quienes no pudieron hacerlo perdieron conexiones e incluso entraron tarde a su puesto de trabajo.
Retrasos diarios
Torres es pasajera habitual de la línea Barcelona-Zaragoza y viceversa, y ha detectado que desde hace un tiempo los últimos dos trenes, tanto de ida como de vuelta a Caspe, llegan 20 minutos tarde. Sin embargo, lo vivido esta última semana ha sido algo extraordinario. Lo sabe de primera mano, porque el lunes su hijastro, Ángel Trelles, y su suegra compraron el billete para ir a la Ciudad del Compromiso pero, en vez, Renfe les puso un autobús que les dejó en casa una hora y media tarde, a las 23.15 y no a las 21.50.
El miércoles, la propia viajera que pone voz a esta noticia, tuvo que hacer cambio en Escatrón en dirección a Zaragoza, aunque de 20 minutos de duración. Este viernes, el tren que salía de la capital a las 11.20 ha llegado a Caspe con media hora de retraso. Torres ha sido previsora y ha tomado directamente el autobús para asistir a tiempo a un compromiso que tenía. De hecho, recomienda que «nadie coja el tren si planea coger una conexión o tener una cita en menos de tres horas» y avisa a los futuros pasajeros que «vistan ropa fresca y porten abanico y, al menos, un litro de agua».








Será que es lo que quieren, ahora que parece que el tren se había revitalizado con la ayuda del gobierno ahora en lo que fallan es lo material o qué es lo que falla? No puedes planear si no hay un minimo de seriedad en los servicios
Barcelona ………Fayón , Nonaspe, Fabara , Val de Pilas , Caspe , Samper , La Puebla de Hijar , La Zaida, Quinto , Fuentes de Ebro………Zaragoza
Pueblos que tendrian de estar cuidados y mimados en y para el transporte publico, el ferroviario también, pero, los miles de millones que se estan colocando e invirtiendo en la línea Zaragoza – Canfranc, que al final Francia no la adaptará para llegar a Pau, esto si en Canfranc hay un Hotel de primerísima categoria, una inversión hotelera de superlujo para viajeros de un poder adquisitivo altissimo, no para la gente del pueblo llana y sencilla que lo necesitan para ir o venir de trabajar cada dia.
Ahi lo dejo.