La fundación Valderrobres Patrimonial trabaja para que en unos meses los visitantes puedan conocer cómo era la ciudad en 1590 de la mano de la realidad virtual. La experiencia nació al ver una exposición de realidad virtual sobre Pompeya que les dejó maravillados y que ahora quieren replicar en Valderrobres. Los turistas entrarán en una experiencia inmersiva que les trasladará a otra época gracias a la tecnología. «Es una forma de recuperar patrimonio. No podemos volver a tener las murallas ni las calles de hace 400 o 500 años, pero sí recrearlas en una experiencia inmersiva que transportará al XVI», explicó su director, Manuel Siurana, en Matarraña Radio.
La experiencia, que llegará si todo va bien la próxima Semana Santa, es fruto de muchos años de ideas y gestiones. Contactaron con empresas especializadas para conseguir presupuestos y por la calidad del producto optaron por la zaragozana Ábaco Digital. El proyecto tiene un presupuesto de 184.000 euros y la empresa trabaja en colaboración con el Departamento de Ciencias Aplicadas a la Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza.
Esta cuantía incluye todo el proyecto, desde el diseño como los equipamientos, las gafas, los equipos de sonido y los sillones para que el público experimente cómodamente la realidad virtual. Se situará en el museo que está situado debajo del patio de armas del Castillo. Para su financiación la fundación ha solicitado una ayuda del FITE del 2023, cuya convocatoria se abrió hace unas semanas.
La experiencia propondrá un recorrido por el casco de Valderrobres en 1590. Querían una fecha «culminante» y por eso se ha optado por un año concreto. «1590 era un muy buen año porque las murallas seguían en pie, las calles tenían el trazado exactamente igual y se estaba construyendo el ayuntamiento», detalla el valderrobrense. El recorrido comienza con una vista aérea actual y de repente los espectadores viajarán al pasado desde el aire hasta aterrizar, entrando por el portal Cabo de Villa, a media altura de la actual calle Santiago Hernández. De ahí se hará un recorrido por el interior y exterior de las murallas por distintos lugares que se sabe a ciencia cierta dónde estaban. Es el caso, por ejemplo, del molino del aceite, la herrería o el horno de pan. También se conocerá cómo se vivía en el siglo XVI con la venta en la calle de cestería, alpargatas,… y también se verá un ambiente agrícola con animales y aperos de labranza. «Será a través de croma con imágenes reales encajadas dentro de la experiencia».







