Por si una semana entera de encuentros con familiares y amigos no hubiese sido suficiente, este lunes muchos bajoaragoneses tuvieron una jornada festiva extra por el Lunes de Pascua. La celebración se conoce bajo varios nombres («Rosqueta» en Alcañiz, «Pascuica» en Andorra o Castelserás, el «Día de la Rosca» en Urrea o «San Bartolomé» en Caspe…), pero tiene un denominador común: juntarse con allegados en masicos, en el campo, en bodegas, ermitas o simplemente una terraza o un jardín para disfrutar de un día con todo tipo de manjares gastronómicos.
La carne a la brasa es uno de los menús que más se repite, aunque también son comunes las paellas o las fideuás. De postre, no pueden faltar las tortas de Pascua, las monas de chocolate o las torrijas, tan propias de estos días. Además, en localidades como Alcañiz las panaderías vendieron este lunes «rosquetas», bollos que, dependiendo del tamaño, llevan uno o dos huevos duros cuyas cáscaras están coloreadas.
Santa Quiteria
Otra tradición del Lunes de Pascua tiene lugar en el Bajo Martín. Samper de Calanda volvió a ejercer este lunes de anfitriona de los hijaranos, que se acercaron hasta el pueblo caminando en romería con una parada en el pilón dedicado a Santa Quiteria en mitad de la carretera. El alcalde de Samper, Alfonso Pérez, le entregó su bastón de mando al de Híjar, por lo que mientras Jesús Puyol tuvo la vara, los hijaranos también gozaron de la protección de la patrona. El hermanamiento se conmemoró con una misa. Esta fecha se conoce en Híjar como el Día del Pilón, mientras que para Samper es el Día de los Hijaranos.







