Seguro que hay algo de romanticismo y valentía en las mentes de aquellos que deciden trasladarse a vivir de las grandes urbes a los pequeños pueblos. Esta es la historia de David Castillo, el protagonista de EncontrArte de esta semana: Un peculiar artista zaragozano con raíces monegrinas, que decidió cambiar su vida de forma radical instalándose junto a su mujer Eva en Azaila, una localidad de un poco menos de 100 habitantes de la Comarca del Bajo Martín, en la que no había estado hasta ese momento, y a la que llegaron «por casualidad».
«Nos decantamos por este municipio por la casa en la que vivimos (ya que tiene grandes espacios para trabajar) y por las conexiones que tiene con el resto del mundo, especialmente con Zaragoza», explican ambos. «La promesa del desdoblamiento de la N-232 también nos convenció, aunque no sabemos si lo veremos hecho realidad», bromean.
David y Eva viven en Azaila desde 2003 y ya son muy conocidos en la zona del Bajo Aragón Histórico por sus proyectos artísticos. Ella es la gestora y la encargada de coordinar las actividades que realizan, además de dar publicidad a su trabajo, mientras que él es el brazo ejecutor. Puede que uno de sus objetivos trasladándose al medio rural fuese «traer el arte a los pueblos», y hay quien diría que lo están consiguiendo.
A día de hoy coordinan un proyecto más que ilusionante para ellos llamado «Vida Primitiva», creado en 2008 y desde el que realizan actividades, cursos, talleres de arqueología experimental y demostraciones desde la Prehistoria hasta la Edad del Hierro. Tanto David como Eva son unos grandes apasionados de la Historia y la arqueología experimental, por lo que además de este último proyecto, también colaboran en otras iniciativas del mismo ámbito como «Sedeisken».
Se trata de una jornada de divulgación histórica en Azaila que tiene el cometido de dar a conocer la cultura íbera, en la que participan muchos vecinos que consiguen atraer a un gran número de visitantes. Castillo estuvo en el momento de su creación y continúa colaborando tanto en la organización, como en las actividades que se desarrollan.
«Estoy orgulloso de en lo que se ha convertido este evento», señala. «Hemos pasado de ser unos pocos en la primera edición a conseguir el año pasado, que celebramos la número XV, a unas mil personas de público, eso en un pueblo de 100 habitantes es muchísimo».
También han organizado otros eventos como un Campeonato Europeo de Armas Prehistóricas en Azaila, y han colaborado en otros proyectos relacionados con entidades de la zona. Incluso ayudaron a abrir la primera sala de exposiciones en Híjar, que continúa en marcha hoy de una manera multifuncional. Actualmente también coordinan las actividades del Centro de Interpretación de Azaila y las visitas al yacimiento. Eva y David realizan excursiones al famoso Cabezo de Alcalá, además de demostraciones de tiro con arco y paseos por la villa romana de la Loma del Regadío, en Urrea de Gaén.
Artista polifacético
Sería complicado definir a David Castillo con una sola palabra, pero sin duda estaría entre diseñador gráfico, pintor, artesano, fotógrafo o escultor. Su arte comenzó con los pinceles de muy joven y de una forma autodidacta. Exponía en muchos rincones y salas de Zaragoza y se movía por el ambiente bohemio que existía en la época. Tiene gratos recuerdos de exhibiciones en las que participaba en lugares tan emblemáticos como la plaza Santa Cruz.
Sus obras son «muy personales» y están basadas en el expresionismo abstracto y la figuración, y con una potenciación del color. Sus fotografías están basadas en el realismo, tienen una intencionalidad en el disparo. Busca imágenes de paisajes o de lugares que le transmitieron algo en algún momento, muchas veces desde su bicicleta. Ha fotografiado Samper, La Puebla de Híjar, Belchite, Almochuel, Vinaceite, La Zaida… y por supuesto, Azaila y su entorno.
Su padre era armero y conoció las técnicas de este tipo de artesanía desde muy joven. A día de hoy está especializado en trabajos de forja, madera, talla lítica, talla de hueso, fundición de bronce y la elaboración de todos los utensilios, herramientas y materiales que abarcan desde la Prehistoria hasta la cultura romana.
También fabrica arcos prehistóricos y flechas de distintas épocas, con punta de sílex o hueso, hasta puntas de acero forjado. Y lo que es más interesante, David oferta de manera online una experiencia única que no es posible hacer en muchos lugares de Aragón ni de España: tener la oportunidad de fabricar todos esos utensilios en su propia casa, con herramientas y a través de un proceso de elaboración antiguos.
ristemente, no son muchos los que deciden cambiar la vida de ciudad por la de pueblo. Pero así ha sido el caso de David y su esposa, que ya no se ven viviendo en una gran ciudad. «Tal vez algún día cambiemos de pueblo, nunca se sabe, pero de momento nos gusta lo que ofrecen los pequeños municipios como este». Ocurre poco, por eso es una historia que merece ser contada.







