A través de las redes sociales, vecinos de Vinaceite y de otras poblaciones han encontrado la manera de echar una mano a Rubén Izquierdo, el ganadero que perdió su granja de terneros en la riada del 13 de junio. Esa noche, el Aguasvivas destrozó la infraestructura y engulló a decenas de sus terneros. Algunos murieron ahogados, mientras que otros fueron apareciendo a lo largo del cauce en varios kilómetros aguas abajo. Esta granja de engorde es el medio de vida familiar y, aunque el matrimonio trató de salvar lo que pudo acudiendo esa noche al sitio al ver también en redes sociales cómo bajaba el río en Azuara, la riada alcanzó tales magnitudes al llegar a Vinaceite que poco se pudo hacer. La familia ha sido la más perjudicada por este episodio en la comarca del Bajo Martín y tienen el apoyo vecinal: primero, de aquellos que les avisaron cada vez que veían a alguno de sus animales; después, por aquellos que se unieron para ir a reconstruir la explotación.
Durante varias jornadas, la familia ha contado con la ayuda de personas que se han acercado a recuperar enseres, a limpiar y a lo que ha sido necesario. Hubo que esperar casi dos semanas para poder acceder a la granja, y para centralizar la ayuda se creó un perfil en Instagram que continúa muy activo con el nombre @vamos_a_ayudar_a_ruben. Además de quedar, van colgando fotografías y vídeos que muestran la evolución. «Seguimos trabajando cada día con el fin de volver a meter terneros y reiniciar la actividad, aunque queda por hacer», dice Izquierdo, que indica que de forma paralela avanza la tramitación de las subvenciones. «El papeleo sigue su curso a la espera de noticias», añade y agradece el respaldo que están recibiendo en buena parte a través del perfil de Instagram que creó la vecina Inés Pequerul para coordinar apoyos.
Manos para ayudar, donación de material y arreglos
«Cuando pasó todo no sabíamos de qué manera ayudar porque había tanto que limpiar y que hacer que no sabíamos por donde empezar. Se nos ocurrió copiar el modelo de Valencia con la DANA y hacer un llamamiento», dice Pequerul, que siempre documenta lo que acontece en su pueblo con su cámara. La idea surgió de un fin de semana para otro, se colgó en redes y también en carteles en La Puebla, Samper, Híjar o Letux, entre otras localidades cercanas. «La gente fue llamando y se animó. El primer y segundo fin de semana, en la granja de Rubén estaríamos entre 20 y 30 personas», explica. La ayuda sigue siendo necesaria, pero en esos días en los que todo estaba por hacer, todavía más. «Al principio, sobre todo, se necesitaban manos para ir abriendo paso y que entrara la maquinaria», apunta.
Acudieron personas de Vinaceite y más pueblos y facilitaron el acceso a algún tractor con pala y al siguiente fin de semana, de maquinaria grande. Las jornadas se acompañaron de almuerzo y abundante agua, porque fueron días de mucho calor «muy duras física y mentalmente». Hoy sigue yendo gente a ayudar y también a donar cubas, vallas o lo que pueda servir para reiniciar la actividad. Parte de la infraestructura de la granja la han ido recuperando arrastrada agua abajo en Almochuel. «Todo es bienvenido porque, además, Rubén es muy mañoso y va haciendo sus arreglos. Poco a poco se va viendo la luz, lo importante es que pronto puedan reanudar su vida», añade.










Una pregunta.¿La granja de reconstruye en el mismo sitio donde se la llevó la avenida del Río?