Hay acuerdos y uniones entre entidades que aportan un beneficio comunitario y ayudan a avanzar. ATADI y el Ayuntamiento de Ráfales han firmado un convenio para que los usuarios con discapacidad del centro se encarguen de las labores de mantenimiento y mejora del jardín botánico de la localidad por un importe de 2.000 euros anuales.
De ese modo, desde mayo, se ocuparán de tareas de jardinería, desbroce o plantar especies que con el tiempo y la escasez de precipitaciones se han perdido. También se encargarán de la habilitación y el mantenimiento de los accesos y vallas. Además, con el tiempo, explican desde el consistorio, que el objetivo es reactivar el riego automático.
Para el ayuntamiento, el acuerdo supone una ayuda para recuperar el potencial de un rico espacio que, sin embargo, se encuentra algo "deteriorado" por la falta de mantenimiento. "Es una manera de colaborar con una acción social a la vez que mantenemos y cuidamos nuestro patrimonio, esperamos que así sea más visitable", explica Cristian Berge, teniente de alcalde y concejal de cultura, obras y medio ambiente. Igual de beneficioso es para los nuevos trabajadores. "La labor del centro de empleo es dar trabajo a personas con discapacidad intelectual, insertar a personas en el mercado es muy positivo", pone en valor Javier Cantalapiedra, director de ATADI Empleo.
Sigue así Ráfales el camino de otros ayuntamientos como Valderrobres o Alcañiz, en los que es el centro ocupacional se encarga de labores municipales, por ejemplo, ayudando a la brigada. Sin embargo, hace visible la complicada entrada al mercado laboral de las personas con diversidad funcional. "Cualquiera con una discapacidad tiene el mismo derecho a trabajar, y tiene capacidades que muchos clientes avalan. Estos servicios estamos para ayudar en ello, pero son los particulares e instituciones las que tienen que confiar", añade Cantalapiedra.
El jardín botánico, situado en las afueras del municipio en una ladera frente al Molí de l'Hereu y con sus más de 20 años de historia, cuenta con tres diferentes zonas visitables. En el espacio principal se encuentran especies aragonesas de árboles y arbustos muy arraigados en la zona. Además, tiene una zona de plantas medicinales que permite conocer sus tradicionales usos como remedios naturales o en la cocina. Para completar la visita, encallado entre un abrigo rocoso, hay un merendero con mesas y especies como el poleo o té de roca.
En total, son cerca de 150 especies las que estaban contempladas en el jardín, las que ahora, progresivamente, se van a ir recuperando para devolver el esplendor del paraje. Con ello, también buscan desde el municipio que, además de mejorar la comodidad de los vecinos, más gente lo pueda conocer.









