Hasta cinco localidades del Bajo Aragón se han visto afectadas en las últimas horas por la no potabilidad de su agua de boca. Se trata de Torrevelilla, Valdealgorfa, La Codoñera, Valmuel y Puigmoreno, que entre todas suman unos 1.500 habitantes, las que a última hora de este lunes fueron alertadas por las autoridades sanitarias de un elevado índice de trihalometanos detectado en los análisis rutinarios. Las restricciones apenas han durado 24 horas en Valmuel y Puigmoreno, que en la tarde de este martes recuperaron su rutina. "Una vez efectuados los contraanálisis y con los resultados que están por debajo del valor paramétrico de trihalometano, queda declarada la aptitud del agua para su consumo en ambas pedanías". Así reza el comunicado que lanzó el Ayuntamiento de Alcañiz, que ya por la mañana había enviado garrafas de agua para repartir entre los vecinos.
A la espera quedan en el resto de municipios donde confían en que la situación se quedará en algo puntual. "El mismo lunes por la tarde, después de avisarnos, sanidad hizo nuevos análisis y este miércoles tendremos los resultados. Esperamos a ver qué dicen antes de decidir si comprar agua o se resuelve el problema", dijo la alcaldesa de La Codoñera, Elena Bosque. Torrevelilla y Valdealgorfa emitieron sus comunicados a la población. También Torrecilla de Alcañiz emitió el suyo para aclarar que en su caso no existían restricciones porque el agua ha sido apta en todo momento al igual que en Castelserás y Belmonte de San José, donde captan el agua de un manantial y solo emplean la del pantano calandino como complemento ante una necesidad.
Atribuyen el problema a la situación que se ha dado en el pantano en los últimos seis meses, cuando los episodios de sequía extrema dieron paso a fuertes lluvias y una DANA que obligó a desembalsar hace un mes. «Los niveles de trihalometanos habían salido un poco por encima de la media y se decidió restringir el consumo humano. Debido a las tormentas, el agua está llegando con más carga orgánica y la combinación con el cloro hace que suban los niveles de este parámetro en concreto», dijo el alcalde de Alcañiz, Miguel Ángel Estevan. La capital bajoaragonesa no se vio afectada porque «el trazado de tuberías en más largo a Valmuel y Puigmoreno y el proceso de cloración es un poco superior», aclaró.
Los problemas con la turbidez del agua continúan en los pueblos del Bajo Martín y Andorra-Sierra que se abastecen del pantano Cueva Foradada. La situación ya cumple tres meses y las soluciones que se tratan de aplicar no consiguen los resultados deseados, por eso, este lunes, representantes del Instituto Aragonés del Agua (IAA) y Salud Pública de DGA se desplazaron a Híjar para mantener una reunión con los ayuntamientos afectados en la sede de la Comarca del Bajo Martín. De momento, el agua es apta en Oliete y Ariño en la comarca Andorra-Sierra de Arcos; y en Híjar, Jatiel y Castelnou, además de en el polígono Venta del Barro en la comarca del Bajo Martín. No es apta para el consumo humano en Albalate del Arzobispo, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén.









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