Villarroya de los Pinares prevé la llegada de dos familias al pueblo tras rehabilitar nuevas viviendas. El consistorio terminará en noviembre las obras de adecuación de dos apartamentos ubicados en un antiguo edificio municipal que ahora recobrará vida.
La rehabilitación del inmueble se estaba costeando gracias a un FITE de 122.680 euros, y el objetivo era que esta pudiera estar lista a mediados de año. No obstante, este proceso se ha tenido que alargar finalmente más de lo esperado al tener que realizar algunas tareas extras para "solucionar problemas en algunas vigas". El Ayuntamiento ha tenido que invertir 15.000 euros más para acometer dichos trabajos, pero creen que el esfuerzo "valdrá la pena" porque servirá para darle más vida a la localidad.
En noviembre se terminarán las obras, aunque todavía quedará amueblar los dos apartamentos. El alcalde de Villarroya, Iván Villarroya, explica que para ello tendrán que buscar una financiación que esperan "conseguir cuanto antes" para terminar del todo el proyecto y que las familias puedan asentarse. "Los interesados son dos familias de Valencia, cada una con dos hijos, que a pesar de no tener ningún lazo con el pueblo quieren empezar su proyecto de vida aquí. El coworking, que está funcionado muy bien, también es otro de los atractivos para ellos. Por ello mismo nos estamos dando toda la prisa posible, queremos que vengan aquí", añade Villarroya.
En un principio, junto a las dos viviendas, el consistorio también proyectaba habilitar una peluquería en la planta baja del mismo edificio, así como una clínica de fisioterapia. Sin embargo, esta otra parte del proyecto tendrá que esperar un poco más, puesto que la puesta a punto de las viviendas es "una prioridad para que el pueblo pueda seguir creciendo". El primer edil también adelanta que el alquiler para los que quieran vivir todo el año será de 240 euros al mes para facilitar todavía más su llegada. "Estamos muy agradecidos a la Diputación de Teruel y al Gobierno de Aragón por facilitarnos llevar a cabo este tipo de iniciativas y preocuparse por las necesidades de los pueblos más pequeños", afirma.
Entre otras cuestiones, Villarroya también se encuentra inmersa en la construcción de una balsa de 3 millones de litros en su polígono para almacenar agua para ganadería y uso en posibles emergencias como un incendio. Se trata de una demanda ante la sequía de este último verano. DGA concedió a la localidad 200.000 euros para poder acometer estos trabajos. "La mayor parte de los vecinos vive de la ganadería, por lo que queremos asegurar dicha actividad, sobre todo de cara al próximo verano", concluyó Villarroya.







