En una de las laderas del Monte Carmelo de Híjar hay una puerta que se abre a un largo y oscuro túnel. Son 180 metros de longitud hasta cruzar el cabezo, y cada lado se despliegan hasta un total de 24 galerías. En la última década ha sido acumulador de escombro, tierra y suciedad pero tuvo sus usos. Tras ser polvorín de guerra, se empleó para curar quesos y para la cría de champiñones. Ahora ha recuperado su esplendor gracias a Álvaro Daina Esteban, un vecino que ha empleado los dos últimos años en despejar y limpiar todo su interior y dejarlo listo para recibir visitas. De hecho, el pasado fin de semana y gracias a Culturhijarte, el pueblo fue conocedor de esta labor y fue testigo de este renacer con una serie de visitas al túnel que incluyeron en su programación de actos por su décimo aniversario. «Algún amigo había venido pero en el pueblo desconocían lo que hacía aquí y parece que ha gustado», sonríe Daina.
Uno de los amigos es Pascual Ferrer, que ubica en 1936 el origen de este túnel. «Lo abrieron los republicanos para usarlo de polvorín, el miedo que había en el pueblo es que lo volaran cuando se marcharon porque tiraría el cabezo abajo pero eso no sucedió y ahí sigue», explica. Entre los integrantes de las visitas guiadas hubo algún antiguo minero que identificó los agujeros donde introducían la dinamita para ir abriéndolo. El túnel termina al otro lado, donde también hay una puerta, y sobre él se asienta la casa de ejercicios de la ermita del Carmen, espacio que en la guerra fue hospital de sangre.
Daina nació en Híjar en 1953 y con 16 años se marchó a Venezuela hasta hace dos años y medio, cuando regresó ante la situación del país. «Había pasado muchas veces de pequeño por aquí y vi que estaba lleno de porquería. Me puse a limpiarlo con permiso del ayuntamiento porque así me distraigo», añade. Ese pasatiempo al que dedica un rato diario fue creciendo y ahora va exponiendo artículos que le dona la gente. Además, dentro la temperatura apenas varía un grado entre estaciones. Este miércoles, por ejemplo, tras una noche lluviosa había 82% de humedad y 16 grados de temperatura.











