Si uno visita los montes de las Masías de Ejulve no encontrará el gran pinar que plagaba la zona antes del incendio que hace 15 años calcinó más 7.200 hectáreas. El conocido como 'Aliaga-Ejulve' fue un desastre natural que supuso la quema de mayor extensión de terreno de todo el 2009. Originado en la Sierra de Majalinos a causa de un rayo, el fuego afectó también a los términos de Castel de Cabra, La Zoma, Cañizar del Olivar y Villarluengo. Lejos queda el tiempo en el que los pinos frondosos dejaban un paisaje de umbría. Ahora la vista está mucho más despejada y a ambos lados de las pistas forestales brotan de la tierra pequeños cilindros verdes de plástico que, colocados a conciencia, protegen los brotes de los árboles que reforestan la zona de ser comidos por cabras o corzos y crean un efecto invernadero que favorece el crecimiento de las raíces. Los pocos ejemplares que empiezan levemente a mostrar signos de robustez tienen ya cinco años de vida, pero apenas superan todavía el metro de altura.
Son ingenieros y operarios los que observan ahora con orgullo a estos ejemplares que se erigen como signo del trabajo fructífero y así se lo trasmitían durante la mañana de este martes a la directora general de Gestión Forestal, Ana Oliván, que se ha trasladado a la zona para visitar unos trabajos que encaran ya la última semana de la fase final de reforestación. La directora ha explicado que esta última actuación ha supuesto la plantación de 50 hectáreas con unas 60.250 ejemplares, de los que 9.125 son sabinas, 9.125 encinas y aproximadamente 42.000 pinos carrascos. A estas tres especies se unen también el quejigo y el endrino, que han sido utilizadas en otros parajes más altos. Además, se realizará la mejora de unos 14 kilómetros de caminos, así como tratamientos silvícolas para mejora de la vegetación existente, adecuando la densidad en aproximadamente 10 hectáreas.
Según apuntan los datos de la DGA, la actuación, que se ha ido llevando a cabo durante los últimos 15 años en cinco fases distintas y bajo varios gobiernos, ha supuesto la reforestación de en torno a 1.750 hectáreas -1.000 por parte de la administración y 750 por iniciativa privada- de las 7.200 hectáreas que se quemaron. Desde el Ejecutivo sostienen que se ha actuado en "toda la extensión de monte público susceptible de ser recuperada", pero que la intervención con la que se ha trabajado es "integral", de forma que también se han dejado extensiones sin replantar destinadas a pasto para la fauna silvestre de la zona y se han potenciado otras actuaciones como la mejora de puntos de agua que, por un lado son aprovechados tanto por fauna salvaje como por ganado, y por otro sirven también como infraestructuras de extinción de incendios.
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"Lo más importante en este tipo de procesos es, no solo recuperar el medio natural, sino que trabajamos para restablecer todos los usos que se le da al monte", ha explicado Oliván. En este sentido, se han devuelto también los usos sociales con la inauguración este mismo martes de un pequeño refugio con espacio de recreo y barbacoas. "Tratamos de hacer compatible la mayor parte de usos y que el monte nos pueda ofrecer todos sus beneficios", ha añadido.
Así, en términos económicos, la inversión en esta última fase supera los 325.000 euros que forman parte de un presupuesto total que en los últimos 15 años ha alcanzado los 10 millones de euros destinados a la recuperación de todo el paraje que se vio calcinado. En términos de extensión, estos trabajos se han efectuado en todos los montes públicos que se vieron calcinados, al margen quedan todos aquellos campos particulares en los que no se ha replantado.
Aunque los trabajos han sido intensos durante los últimos meses -varias cuadrillas han llevado a cabo de forma simultánea labores de reforestación en varios puntos del monte-, las condiciones no favorecen a que los árboles muestren todo su potencial. La falta de lluvias y la sequedad del terreno marcan el final de esta última fase, pero a partir de septiembre, con la llegada del otoño, se realizará una supervisión de toda la zona replantada para observar como han reaccionado los árboles y cuantificar y sustituir todos los que puedan verse dañados por los animales o a consecuencia del clima.
Como balance de estos 15 años, desde DGA mantienen que la recuperación del monte es un trabajo que puede llegar a ser muy largo. "Depende mucho de las especies que se queman y de la climatología posterior al incendio", ha señalado Olivan, "lógicamente, si vienen años buenos es normal que se produzca una regeneración natural, pero cuando vemos que no llega es momento de actuar nosotros para acelerar el proceso", ha continuado.
La colaboración público-privada «indispensable»
Durante estos 15 años la DGA no ha sido la única entidad que ha trabajado en la reforestación de la zona. Han sido varias las multinacionales, como por ejemplo Coca Cola, Sylvestris o los propios voluntarios de la zona, los que se han desplazado hasta el terreno para colaborar con las plantaciones, consiguiendo así compensar la emisiones de carbono de su propia actividad. "Llevamos muchos años trabajando con empresas que invierten aquí para reducir su huella de carbono, hay plantaciones que tiene éxito y otras que no tanto", ha explicado el alcalde de Ejulve, Ovidio Ortín, que ha sostiene que esta es la mejor forma de proceder. "Si esperásemos que todo se recuperara por sí solo tardaría muchísimo más", ha subrayado.
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En este sentido, desde la DGA, la directora general también apoya este tipo de iniciativas y recuerda que la extensión en la comunidad autónoma de Aragón de masa forestal supera los dos millones de hectáreas siendo 1,6 millones monte arbolado. "El medio ambiente es una preocupación cada vez más importante que las empresas también están lo teniendo en cuenta. Reforestar es una formar muy eficaz de compensar la huella de carbono y permite que se puedan abarcar actuaciones en mucha más superficie de la que podría abarcar la administración", ha sostenido Oliván.
Cabe recordar que a principios de este mismo año, los trabajos de reforestación de esta zona y concretamente la entidad pública Aragonesa de Servicios Telemáticos (AST) recibieron el sello 'Compenso' por parte de la Oficina Española de Cambio Climático que premia a los organismos que de adhieren a proyectos de reabsorción de emisiones de carbono.

El nuevo espacio cuenta con barbacoas de uso social./ M.M.R.
Ejulve no olvida el «difícil» proceso
Aunque las expectativas del Gobierno de Aragón son buenas para la zona, desde el Ayuntamiento no se olvidan del proceso y recuerdan el proceso durante los últimos 15 años ha sido "difícil". "En aquellos años esperábamos más apoyo, pero no fue así. Ahora se está trabajando para regenerar la zona, pero ha sido complicado", ha relatado. El primer edil ha recordado que ante la llegada de una catástrofe como la que vivió la zona en 2009 se esperaba "que en 15 días estuvieran aquí apoyándonos, pero no fue así" y critica la tardía reacción de la administración.
Respecto a los trabajos que ahora terminan, el alcalde ha opinado que podría haber aún más trabajo de replantación, pero reconoce que la meteorología no es la más adecuada para llevar a cabo este tipo de trabajos. "Si no llueve no se pueden hacer plantaciones y es absurdo invertir un dinero que después no va a servir para nada", ha concluido.
Así, después de las visitas oficiales, los pequeños brotes tiernos se quedan a la espera de que, más pronto que tarde, puedan volver las lluvias y que el agua les ayuden a reconvertir el actual páramo vacío en el frondoso bosque de pinar que un día fue.


















Gracias a la Fundación Repsol.
cuando dicen público privado los comunistas no dicen nada si fuese para otra cosa paque quieres más
De qué vale ese bonito esfuerzo si luego lo van a destrozar para poner molinos, placas, líneas de evacuación, torres, centralitas, quilómetros de pistas, etc…. Si no respetan las zonas Zepa o de la Red Natura como van a respetar esto?