Puede que el mejor secreto para mantener viva una tradición es saber trasmitirla de padres a hijos. Explicarla las veces que se tercie, a aquellos, que, en unos años, serán los encargados de mantenerla y promoverla a las nuevas generaciones que están por venir. Seguramente, ahí, esté la clave, y sea lo que ha ocurrido en la Hermandad de Jesús Nazareno de Alcañiz, donde el relevo está más que asegurado entre sus hermanos.
Este 2025 celebran el 70 aniversario y pueden presumir de ser la cofradía con más hermanos de todo Aragón, casi 2.000 en total. «En estos años darle transparencia nos ha ayudado un montón. Todo el que quiera puede entrar y apuntarse a las listas y, eso, provoca que la gente se anime», dice Javier Martínez, su presidente.

Los inicios del Nazareno se trasladan a 1955 de la mano de los jóvenes de la Asociación del Santo Ángel Custodio. En el grupo de amigos, entre sus objetivos, estaba rellenar los días libres que quedaban en Semana Santa y decidieron impulsar la Cofradía Jesús Nazareno para que procesionara el Miércoles Santo. «Estaban seguros de que Alcañiz necesitaba ir creando nuevas procesiones. Fueron unos visionarios», reflexionan.
Fue durante ese periodo de tiempo cuando se construyó la peana del Nazareno, que en sus primeros años, cuando paraba de procesionar, se apoyaba en unos palos, que, del peso, hasta incluso, se rompían, de hecho, la pena no tuvo patas metálicas hasta 1960. Aún recuerdan cuando se trasladó la base desde Madrid por primera vez. «A la persona que la trajo, Tomás Espada, lo paró la Guardia Civil saliendo de Madrid y le preguntó qué a dónde iba con ello. Les explicó la historia y lo escoltaron hasta Alcañiz», ríen.

Paso del Cirineo en 1956. / Cesar Gracia
El primer año todo salió según lo previsto y la procesión estuvo compuesta por 49 hermanos con vela, banda de tambores, cruz inicial cedida por la parroquia y tres cetrilleros. Además, esa Semana Santa el cabo fue José Ponz Buñuel. La banda de la Hermandad completa la historia del Nazareno y se fundó también en 1955 por aquel entonces, compuesta por tambores. Un año después, se crearía la banda de cornetas y el primer cabo fue Francisco Ariño.
Al segundo año, y como curiosidad, procesionaron el Jueves Santo por la mañana debido a la lluvia, única vez en su historia de 70 años. También en 1958 adquirieron el paso de Jesús Nazareno y la imagen la realizó Joaquín Larrañaga, profesor de Bellas Artes de Madrid. El 23 de marzo de 1991 se realizó la bendición del paso de Jesús atado a la Columna, diseñado por el escultor alcañizano Francisco Rallo, que fue la última incorporación, completando los pasos de La Verónica y la Cruz Morada.
La procesión siempre ha caracterizado por ser numerosa y ha destacado por la cantidad de niños que participan en ella desde sus inicios. De hecho, involucrarlos es uno de los objetivos de la actual junta, que también son jóvenes. «Esos niños son los que después se han hecho adultos y quieren que sus hijos salgan a la procesión. Es muy familiar y es una de las cosas que nos definen», detallan su presidente, Javier Martínez, y vicepresidente, José Mira.

En la actualidad, la junta está formada por ocho miembros. El presidente, Javier Martínez; vicepresidente, José Mira; tesorero, Alejandro Lecina; la secretaria, Gemma Pérez y los vocales: Víctor Perena, Raquel de la Fuente, Lorena Insa y David Baquero.
Con motivo del 70 aniversario han querido «enviar» a sus socios un nuevo componente que ya forma parte de la familia del Nazareno: ‘El Cirineo’, un imán a escala, además de unas pulseras conmemorativas con los colores de la hermandad: el rojo y el azul.
La historia la completarán las nuevas generaciones, pero en la memoria queda aquellos que fueron imprescindibles para celebrar este 2025 el 70 aniversario. «Hay mucha gente que no se ve y que siempre han estado ahí. Desde la persona que viene a cambiar las pilas del farol hasta los que prestan su ayuda desinteresada», concluyen.

Imagen de archivo del paso de Jesús atado a la Columna. / Cesar Gracia







