"A todas las personas que soñaron, que se ilusionaron, que creyeron en una realidad. Sus nombres son raíces vivas en estas tierras que jamás la gente del Matarraña podrá olvidar». No podría haber mejor definición para empezar a escribir las primeras líneas sobre la historia del Sindicato Central de Riegos del Matarraña, y que recuerda a la figura del maellano José María Puyol (1950 - 2020), quien fue presidente durante 23 años de la cuenca hasta que falleció de forma repentina en su localidad natal, Maella.
La Junta Central del Matarraña y afluentes cumplió 75 años el seis de enero de 2025. Desde su origen, han sido muchas las victorias, reivindicaciones y luchas constantes, que cada uno de los 13 presidentes, vicepresidentes, secretarios y miembros de la junta han llevado por bandera con el objetivo de lograr que los 27 municipios pertenecientes a tres comunidades autónomas (Aragón, Cataluña y Valencia) y que dependen de los ríos Matarraña, Algars y Tastavins contaran con los suficientes recursos hídricos para hacer frente al presente y futuro. La cuenca siempre ha sufrido de grandes ríadas y sequías en las que la necesidad de regulación ha sido una reivindicación constante, hace 75 años y también ahora.
La historia de la gestión hídrica de la cuenca se remonta a finales del siglo XIX y, en un contexto, en el que estaba terminando el periodo colonial en España. En 1911 se creó un decreto ministerial para construir obras de regulación, y entre todas ellas, un ejemplo, fue la puesta en marcha del embalse de Pena. En 1905 se redacta el proyecto y tres años más tarde se inician las obras hasta que en 1928 se realiza el primer llenado de prueba y en 1930 se realizó la inauguración oficial. La puesta en carga total se desarrolló en mayo de 1933, justo antes de la Guerra Civil y en el 1938, en plena Batalla del Ebro, se dinamitan las compuertas para originar una crecida y así evitar que las tropas franquistas cruzaran el Ebro, lo que provocó un periodo en el que el agua era un bien escaso. Entre esos años, concretamente, en marzo del 1926, se fundó la Confederación Sindical del Ebro, pionera, la que actualmente se conoce como la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).
Menos de 25 años después, el seis de enero a las doce y media de la mañana, se constituyó el Sindicato Central del Matarraña con Pedro Ruiz Tudó como presidente en la primera junta. Se eligió por ser el de mayor edad y en esa misma reunión ya tomó el relevo el fabarol Joaquín Valen Llop, con Ramón González Vinuesa como secretario. «Tanto la CHE como el Sindicato Central del Matarraña se crean por la necesidad de contar con un grupo de personas que supieran cómo repartir los recursos que se estaban generando con los sistemas de regulación y que todos los agentes involucrados fueran conocedores del porqué se tomaban las decisiones», explica Ángel Frígola Guerrí, secretario de la cuenca desde 1992 hasta la actualidad.
Durante este periodo están documentados pocos datos y los que se encuentran están escritos a pluma. Se sabe que Valen estuvo 27 años al frente del Sindicato con diferentes episodios al mando y con una sequía prologada, de hecho, en 1953, el embalse de Pena se sitúa en 1,450 hectómetros, es decir, el 8% de su capacidad. La sequía se alargó hasta prácticamente 1957 (con registros similares), donde se ordena que solo se ‘riegue lo verde y, que una vez regado se deje pasar el agua hasta las acequias de Nonaspe, e incluso el Estado autoriza no pagar el canon de regulación del embalse (1964).
En los años 60, se dieron cuenta de que el embalse de Pena era insuficiente y no se llenaba de agua. Ahí, es cuando se planteó construir embalses, que se desestiman por el dinero que suponía en aquella época (el más grande costaba 500.000.000 millones de pesetas y el pequeño 150 millones) o un túnel de unos seis kilómetros, que alimentará la presa ya construida. Al final, se decantaron por el túnel, que tiene una valoración de 60.000.000 millones de pesetas en 1969 y que alimentaría a la presa ya existente.
Presidentes en la cuenca
1 Pedro Ruiz Tudó (6-1-1950) fue el primer presidente y se le eligió por ser el que tenía mayor edad por ley. Preside la primera junta, que donde se nombra a Joaquín Valen como presidente como carácter provisional y Ramón González Vinuesa secretario.
2 Joaquín Valén Llop (3-7-1951) natural de Fabara. El secretario fue Ramón González . El 8-2-1952, Fernando Esquinas se convirtió en el secretario.
3 Carlos López Villanueva (24-11-1977) natural de Maella con Felipe Pique como secretario, ya que el anterior dimitió.
4 Francisco Claramunt Reyes (22-6-1978, natural de Maella. Entra Eduardo Lacasa Godina como secretario.
5 Gregorio Estaña Vicente (23-4-1980) natural de Maella.
6 Odón Ruiz Albiac (5- 6- 1986) natural de Maella.
7 Daniel Ariño Miravete (25-9-1988) natural de Maella, entra como secretario Juan Catalán Latorre.
8 Gerardo Barceló Puyo (6-6-1992) natural de Maella, entra como secretario Ángel Frígola Guerri hasta la actualidad.
9 Daniel Ariño Miravete (10-5-1996) natural de Maella.
10 José Martí Casals (28-11-1996) natural de Mazaleón.
11 José María Puyol (26-6-1997), natural de Maella.
12 José Martí Casals (9-9-2021) natural de Mazaleón.
13 Miguel Zurita Gimeno (4-7-2022 - actualidad) natural de Nonaspe.
*La fecha que se indica corresponde a la primera vez que presidieron una asamblea general.
Se sucedieron varios cambios de presidencia y también se incrementaron las hectáreas, porque se tenía claro que el agua no sería un problema, ya que el túnel aportaría caudales más que suficientes. En 1975 muere Franco y empieza en España un periodo de democracia que se ve reflejado en la cuenca porque se cambia de presidente cada cuatro años. En 1980 asume la presidencia el maellano Gregorio Estaña, tras la dimisión de Valen. Carlos López y Francisco Claramunt están un periodo corto de tiempo y con ciertas discrepancias. Además, se produjeron varias luchas por que haya un equilibrio en la representatividad de la cuenca con personas en la junta de diferentes localidades. Fueron años en los que se planteó tener una sede en Maella y en 1984 ya se empezó a preparar el proyecto en la vieja cámara agraria de la localidad.
Es en 1986 cuando se produjo «uno de los momentos más complicados de la cuenca», con el maellano Odón Ruiz al frente como presidente. Una fuerte sequía estaba asolando al territorio e incluso se realizaban reuniones públicas en el cine de Maella, donde se exponía ya la idea de que era «primordial construir pantanos» como el de Torre del Compte, la Presa del Pontet para uso de boca o balsas como el Barranco de Alcañiz o Val de Gili. Todavía se recuerdan las disputas entre los vecinos de todos los pueblos. Para hacerse una idea, en el 86 los ríos estaban secos y se fijó un día a la semana en el que se podía sacar agua de los mismos para salvar lo poco que tenían. Estaba prohibido regar dos veces y en las juntas ya se decía que Nonaspe tenía carencia de agua de boca y se sancionaba con 1.520 pesetas si se abría la fila.
Tiempo después, se incorporan Daniel Ariño como presidente y Juan Catalán como secretario en 1988. Se entra en un periodo en el que el agua no es un problema, ya que el pantano de Pena prácticamente se llenó y los temas del día pasaban por adaptar las ordenanzas al sistema democrático. En este mandato es cuando se consigue equilibrar la representatividad con tres vocales de la provincia de Teruel; 3 de Maella y 3 de Fabara, Nonaspe y Fayón.
Terminaron los cuatro años de Ariño y asumieron el mando el maellano Gerardo Barceló Puyo en la presidencia y Ángel Frígola Guerrí como secretario. «La historia siempre la había visto desde fuera. Los primeros fueron años tensos y eso que el pantano estaba lleno», explica Frígola. En este sentido, en 1983 en las actas de las juntas viene escrito que ya se buscaban soluciones ante «la crispación generada en la cuenca baja». La tensión continúa, aunque ya no existe la problemática falta de agua, y finalmente, el presidente Gerardo Barceló pone el cargo a disposición en una junta extraordinaria. También se plantea la elevación del Ebro a Nonaspe y se presiona para construir el Pantano de Torre del Compte - Fresneda. Empieza a bajar el nivel de agua y en 1994 con muchas hectáreas de demanda creada se plantea el bombeo Ulldemó - Matarraña al pantano de Pena o un recrecimiento del mismo, que se descarta por ser insuficiente.
El Sindicato entró en la Federación de Comunidades de Regantes del Ebro cuando José Antonio Rubio Peña era el presidente de la entidad. «Formar parte nos abrió muchas puertas y fue un punto de inflexión», reflexiona Frígola. Durante esos años conocieron a Rafael Romeo, que en aquel momento era ingeniero de la CHE y posteriormente pasaría a ser jefe de explotación, comisario de aguas y presidente de la Confederación. «Era como un amigo y ha sido una suerte encontrarnos con una persona así para el Matarraña», dice Frígola. Explican que «su complicidad ha sido fundamental» durante todo el tiempo y de hecho, es presidente de honor del Matarraña.

En 1995 se aplica el Decreto de la Sequía, lo que significa la ejecución del bombeo Ulldemó - Matarraña y lo pagaba prácticamente el Estado, ya que era una actuación de emergencia. A la vez, les permiten no pagar el canon de regulación ese año y también se realiza el bombeo Nonaspe- Fabara. «Había que buscar una solución rápida porque el embalse ya se situaba en niveles bajos de agua en octubre del 2000 por las necesidades existentes», recalca.
Regresa Daniel Ariño, pero por poco tiempo, ya que dimite y después, asume el cargo José Martí durante un año. Tras esto, es elegido José María Puyol. Comienza una etapa en la que se tiene una mayor concepción de lo ocurrido, y, aunque es complicado resumirlo, fueron años en los que el consenso y el diálogo presidía en las juntas. En 1999 tuvieron lugar los acuerdos de Fabara, donde todos los agentes sociales y políticos estuvieron de acuerdo en ceder a través del diálogo para coordinar una gestión del agua que uniese intereses ambientales, de conservación y de uso. Fue pionero a nivel nacional y participaron Ministerio, Gobierno de Aragón, ECODES, Plataforma en Defensa del Matarraña, ayuntamientos y la Junta Central de Usuarios. Se acordó la construcción de las balsas de La Trapa y la Val Comuna, tras un proceso de diálogo entre regantes, ecologistas y administraciones para permitir almacenar agua en épocas de abundancia y garantizar el suministro en momentos de sequía.
El resultado fue un periodo de 25 años, el más largo de la historia del Matarraña, en el que no hubo problemas con el agua. Posteriormente, se trató de impulsar el Dictamen de La Fresneda en 2006, que se sigue reivindicando actualmente: Plans Serrats (Algars), Val de la Figuera (Matarraña) y Comellars (Tastavins) y que serían «claves» para la necesaria regulación de la cuenca.

Como curiosidad, de los múltiples encuentros que tenían con agentes políticos o institucionales destaca el de José María Puyol con el príncipe Felipe, en ese momento, en Monzón en junio del 2000 promovido por la Federación de Regantes del Ebro. Con una carpeta verde en la mano le dijo: «te entrego la ilusión de una cuenca (refiriéndose a los Acuerdos de Fabara (y el documento original aún sigue en el Palacio de la Zarzuela. Además, bajo la presidencia de Puyol en febrero de 2011 se constituye el Cómite del Contrato del Río y uno año más tarde se consensua acometer la actual sede de la cuenca, que hoy se conoce como ‘La Casa del Matarraña’, donde participó también la CHE. También intervino en la Comisión de Agricultura en el Congreso de los Diputados en mayo del 2018, donde reiteró la ejecución del Dictamen de la Fresneda.
José María Puyol falleció el 30 de agosto de 2020 en plena pandemia y se le rindió homenaje por su contribución histórica y talante en la gestión. Le sucedió unos meses José Martí y después en 2021 tomó el relevo Miguel Zurita por elección.
Las reivindicaciones siguen siendo las mismas que hace 20 años y la esperanza está en que esa ilusión que Puyol le entregó en su día al príncipe se haga realidad, de una vez por todas. «La Cuenca del Matarraña somos un ejemplo de consenso, solidaridad y unión. Llevamos décadas trabajando y reivindicando una solución a la falta de recursos que tenemos. Las balsas del Matarraña son esa garantía. Plans Serrats, Val la Figuera y Comellars son el objetivo por el que toda la cuenca debemos aunar esfuerzos y seguir trabajando», concluye, Miguel Zurita, actual presidente de la Junta Central de Usuarios de la Cuenca del Matarraña.















Consenso y solidaridad?
Pero solo aseguramos agua para el Bajo Matarranya.
Quisiera saber que criterios se han seguido para rechazar la construcción de la balsa de la Val de Beltran.
si te tienes que dirigir nadie tienes un simple teléfono ni correo electrónico los que estamos en las juntas de regantes estamos olvidados tendria que haber algo de comunicación y entre todos seria mas facil poder solucionar los problemas o saber a quien dirigirnos gracias