8 de cada 10 alumnas del programa experiencial ‘Reactivando la cultura del hilo’ en Caspe trabajarán en el sector textil al terminar su formación. El Ayuntamiento ha anunciado esta previsión a dos meses de finalizar la primera edición de este taller, en el que hay 10 mujeres aprendiendo confección y patronaje.
El dato se basa en la cooperación que se está realizando con la Federación de Industrias Textiles y de la Confección de Aragón para encontrar ofertas de trabajo para las alumnas. Por el momento, se ha establecido un compromiso de entre 20 y 30 vacantes. «La Federación y los empresarios están interesados en ver qué profesionales salen porque existe, primero, una necesidad de relevo generacional y, después, necesidades de confección que se tienen que sacar fuera porque no hay capacidad productiva», en estos momentos, explica la directora del programa experiencial, Anabel Amoros. Desde la dirección recuerdan que aunque las cifras en torno a las oportunidades laborales son positivas, luego dependerá de lo que decida cada estudiante.
Si se cumple la previsión inicial, esta formación cuadriplicaría la tasa de inserción laboral del programa ‘Ciudad de Caspe’, dedicado a la carpintería y albañilería, y que oscila entre el 20 y 30 %. «Nos gustaría que fuera más», recalca el director del programa, Enrique Pitarch. La alcaldesa, Ana Jarque, por su parte, señala que estos son oficios con necesidad de mano de obra y que el problema está en que «faltan ganas de trabajar». «En carpintería se dan nociones de ebanistería, un oficio que se ha perdido en el Bajo Aragón-Caspe y en el que solo queda una persona en Calanda, que está deseando enseñar», añade.
Esta es la décimosexta edición del programa experiencial más clásico del INAEM y que no falta en ninguna de las cerca de 40 localidades de Aragón donde se ha puesto en marcha esta iniciativa. La consejera de Empleo, Ciencia y Universidades, Claudia Pérez, ha visitado, este jueves, Caspe para ver cómo se está trabajando con los alumnos.

Proyectos en marcha
En el caso del programa en torno al textil, las estudiantes han confeccionado varios pendones medievales que se estrenaron en la Conmemoración del Compromiso de este año y, ahora, están inmersas en la elaboración de chaquetas deportivas para el equipo de datchball local que compite a nivel nacional. Por otro lado, en carpintería y albañilería se está trabajando en adecuar el local de los antiguos juzgados para darle un uso educativo, dada su proximidad al colegio Compromiso de Caspe.
Los programas «son muy importantes para vertebrar el territorio (…). Se cumple el objetivo de dar empleabilidad a personas vulnerables porque perciben un salario a la vez que se están formando», ha destacado la consejera. Los 30 estudiantes de cada edición reciben el importe equivalente al salario mínimo interprofesional (1.249 euros), durante los 12 meses de curso.
Para las nuevas ediciones de los programas, en el curso 2026/2027, el INAEM destina una subvención de 891.013,2 euros y el Ayuntamiento aporta 80.350 euros con fondos propios.








Que una alcaldesa diga que en su pueblo “faltan ganas de trabajar” es lo que faltaba por ver en Caspe, de pena… igual se tendría que poner a trabajar ella de una vez