"¿Qué llevas ahí? ¡Las flores para entregarle a la virgen!", decía este lunes uno de los pequeños con una sonrisa de oreja oreja mientras esperaba pacientemente para entrar en la Colegiata Santa María la Mayor de Caspe. Precisamente, esta era una de las conversaciones que se podía escuchar entre abuelos y nietos que han querido cumplir con la tradición en su pueblo y honrar a la Virgen del Pilar. El relevo generacional está más que superado porque se podían ver personas de todas las edades, carritos con niños que era la primera vez que celebraban este día o también mayores, que año tras año no faltan nunca, llueva o haga calor.
La comitiva ha partido desde el convento de las Hermanas Capuchinas para dirigirse en procesión hasta la Colegiata. Lo han hecho juntos y acompañados de los pregoneros de las fiestas, la Churrería La Aragonesa. La larga fila alcanzaba prácticamente toda la calle Mayor e incluso llamaba la atención a los turistas que se encontraban en Caspe este lunes. "Vamos a dar la vuelta por atrás y así los veremos a llegar y estaremos en primera fila", comentaban entre ellos.
Cada uno lo siente y comparte de una forma diferente, pero todos han querido honrar a la patrona y pedir salud para el resto del año. El tiempo también ha respetado y no ha faltado la foto de rigor mientras se espera el turno para entrar o en la entrega dentro de la iglesia. La corporación municipal y la Guardia Civil han presidido el acto.
A la procesión le ha seguido la misa en la Colegiata Santa María la Mayor llena hasta la bandera, pero también un izado de bandera en la plaza Aragón por el día de la Hispanidad y homenaje a los caídos en las instalaciones de la Guardia Civil de Caspe.
El Pilar en otros pueblos
En el Matarraña, Cretas y Beceite han realizado una misa y ofrenda de flores en honor a la Virgen del Pilar, al igual que Valdeltormo, que además encenderá esta noche las hogueras del Pilar. A ellos se ha unido Monroyo, que también ha reunido hoy a sus vecinos con comida popular y música.
Pero es que la víspera del día del Pilar guarda una tradición muy peculiar en la comarca. En localidades como Mazaleón o Valdeltormo los vecinos salieron este domingo por la noche a las calles a cenar junto a sus hogueras y los esclafidors o tiradors, unos tallos vegetales que se recogen junto al río y se dejan a remojo hasta la noche de las hogueras. Justo después, las puntas de los tallos se calentaban en esas hogueras y al sacarlos y darles con fuerza contra suelo hacían un ruido similar al de un petardo.






















