Entre jotas, gaitas y tambores ha salido la procesión en honor a la Virgen del Pilar de la iglesia Santa María la Mayor de Alcañiz. Como cada 12 de octubre, los alcañizanos se visten de baturros y baturras para llevarle flores. Este año, los abanicos han sido el complemento estrella de quienes han procesionado porque desde primera hora de la mañana el calor ha comenzado a apretara.
Tras la solemne misa, la procesión ha bajado la calle Mayor hasta el monumento a la Virgen del Pilar. Para muchos alcañizanos presentes, esta era una de tantas ofrendas a las que han acudido con gran devoción; sin embargo, para otros, como la Real Moza de la Asociación Aragonesa El Cachirulo, Inés Quílez, ha sido algo más especial. "Una experiencia muy bonita y estoy muy agradecida de poder vivirla en primera fila y ser las primeras en dar la ofrenda a la Virgen", ha destacado la joven.
El Cachirulo es el encargado de organizar esta ofrenda, en colaboración con el Ayuntamiento, desde hace 58 años, cuando se fundó la asociación. Su presidente, Javier Pellicer, ha valorado la jornada: "Está haciendo un día maravilloso, todo el mundo en la calle y es un gustazo". También se ha mostrado "muy agradecido" por la alta participación que ha tenido la ofrenda de este año. "La gente sigue feliz y aguantará todo lo que les echen", ha destacado.
Las jotas, las gaitas y los tambores han puesto la banda sonora a una mañana en la que la tradición aragonesa ha vuelto a estar muy presente en las calles de Alcañiz. Los trajes regionales, las flores y los abanicos han acompañado a los participantes durante el recorrido hasta el monumento a la Virgen del Pilar, donde ha tenido lugar la ofrenda.

























