Tras los galardones en Israel y la D.O. Bajo Aragón, la almazara poblana recibe el Premio Con Mucho Gusto
Con las puertas de 2017 a punto de cerrarse, Javier Sánchez reconoce que el que está a punto de quedarse atrás es un año «difícilmente mejorable». El gerente de Aceites Impelte del Bajo Martín hace esta reflexión tras recoger el último galardón, uno de los muchos que atesoran.
«Más contentos no podemos estar y nunca nos cansaremos de agradecer los reconocimientos», explica. El último en llegar a las vitrinas de la almazara poblana es el Premio Con Mucho Gusto, un galardón que entrega el suplemento especializado de Heraldo de Aragón y que recibieron en Zaragoza el jueves de manos del consejero de Vertebración del Territorio de la DGA, José Luis Soro. Se entregaron siete, entre ellos el suyo como «Revelación en la Gastronomía Aragonesa». Se trata de un reconocimiento extensible a la empresa y a un proyecto concreto, el de innovación.
Cabe recordar que en mayo recogieron el premio al Mejor Aceite del Bajo Aragón que concede la D.O., un «premio muy serio, con un jurado muy solemne en el que se premia a un aceite». Se trata pues, de galardones «distintos pero complementarios entre sí y desde luego que todos son muy importantes», comenta. Entre los reconocimientos internacionales se encuentran algunos tan prestigiosos como el TerraOlivo Mediterranean Olive Oil Competition, que se entrega en Jerusalén.
La almazara lleva doce años de trayectoria trabajando desde La Puebla de Híjar. Se trata de un negocio familiar que mantiene una gama de aceites muy consolidada en el mercado local como es la gama del «Mejor Aceite del Bajo Aragón», un producto de la variedad empeltre en su momento óptimo de maduración. La empresa ha sumado el mercado de Horeca (Federación de Empresarios de Hostelería) en Zaragoza, donde se introdujeron el año pasado.
«Emerxo», su última creación
«Tratamos de investigar e innovar para conseguir seguir sorprendiendo con un producto tan conocido como es el aceite de oliva», dice Sánchez.
Es por ello que desde hace tres campañas en la almazara poblana están inmersos en un proyecto para conseguir, con las variedades autóctonas, unos aceites con mayor contenido en polifenoles y mayor puntuación organoléptica. «Por este producto, su dedicación y su trayectoria, la empresa recibió el Premio Revelación», dice.
El producto es Emerxo, un aceite resultado de recuperar una práctica de antaño en los molinos. Se trata de recoger de la pasta una pequeña porción de aceite que sale de forma natural, que emerge, «de ahí el nombre», explica Sánchez al tiempo que cuenta que los molineros lo recogían al llegar cada mañana y se lo guardaban para su consumo.
En la almazara, recordando esa tradición, idearon un sistema de microfiltración para recoger el aceite más o menos de forma automática. «Sería un escalón superior al virgen extra», añade. Esta idea pasó a ser una realidad tras muchas vueltas. «Estamos todo el día viendo el aceite y su comportamiento y recordando la tradición empezamos a dar vueltas a cómo hacerlo», cuenta.
Todo este trabajo lo desempeñan en la almazara mientras ultiman su proyecto de expansión al extranjero más allá de la presencia puntual en determinados mercados.







