El amanecer del sábado en Alcañiz no fue como cualquier otro. El sol despuntaba tímidamente, pero lo que realmente llenaba el aire era el rugido de los motores. Desde las 7.30 de la mañana, una oleada de pilotos ansiosos se congregaba en Technopark Motorland, listos para lanzarse a una aventura que recorrería 400 kilómetros de pura esencia offroad. La quinta edición de la EutichesBook OffRoad by Leatt había comenzado, y Alcañiz, corazón palpitante de esta ruta, volvía a consagrarse como uno de los templos del motociclismo todoterreno en España.
La ciudad, que ha sido anfitriona de esta prueba en los últimos tres años, recibió a más de 400 motoristas que llegaron dispuestos a desafiar no solo el terreno, sino también sus propias habilidades. «Aquí no se trata de correr; es un reto de navegación, de resistencia y, sobre todo, de disfrutar de la belleza de Teruel», señalaba Artur Aragonés, organizador de la prueba.
Un desafío entre tierra y cielo
La jornada del sábado llevó a los pilotos a recorrer algunos de los paisajes más impresionantes y recónditos del Bajo Aragón Histórico. Los caminos de tierra se extendían ante ellos como una alfombra polvorienta que invitaba a la aventura, mientras que las montañas de fondo ofrecían un escenario majestuoso, testigo mudo de cada giro, de cada cruce, de cada acelerón. Entre el 80% de pistas de tierra y el 20% de asfalto, los participantes vivieron la experiencia de enfrentarse a un desafío único, donde la precisión era la clave. «El roadbook es la esencia de esta prueba. Seguir cada instrucción, no perderse en el laberinto de caminos, es lo que realmente nos pone a prueba», comentaba uno de los pilotos al final de la etapa.

Alcañiz, con su histórico circuito urbano de velocidad, fue el punto de partida ideal para esta travesía. Desde ahí, las motos se dispersaron en pequeños grupos por los caminos de la provincia, dejando atrás el bullicio urbano para adentrarse en la soledad de la naturaleza. Los que alguna vez compitieron en la Baja Aragón recordaban esa sensación de libertad y desafío, mientras que los recién llegados descubrieron en esta ruta una forma de conectar con el terreno, con la máquina y, sobre todo, con ellos mismos.
Alcañiz y Teruel: la simbiosis perfecta
Pero la EutichesBook no solo es una prueba de resistencia; es un homenaje al paisaje de Teruel, una provincia que abraza al piloto y lo sorprende en cada curva. Desde los campos de olivos hasta las colinas que se alzan con imponente serenidad, la ruta no dejaba de ofrecer contrastes. «Teruel es un paraíso escondido para los amantes del offroad. Cada kilómetro es un descubrimiento», decía Aragonés con orgullo, recordando cómo en 2020 todo comenzó con apenas cien inscritos, y ahora se han superado las cuatrocientas motos.

El domingo, la segunda jornada, ofreció un respiro, con un recorrido de 150 kilómetros que partía desde la emblemática plaza de España en el corazón de Alcañiz. Las calles que antaño vieron volar a bólidos de carreras, hoy fueron testigos del paso elegante y decidido de las motos offroad. «Es un placer poder recorrer este casco histórico lleno de historia, antes de perdernos nuevamente en la naturaleza», comentaba uno de los participantes mientras ajustaba su equipo antes de la salida. La jornada concluyó con una comida popular para los participantes en las instalaciones de Technopark.

Un impacto que va más allá del deporte
Más allá de la aventura y la emoción, la EutichesBook OffRoad ha generado un impacto positivo y tangible en la economía local. Durante el fin de semana, hoteles, restaurantes y comercios de Alcañiz y de las localidades cercanas vivieron una intensa actividad, beneficiándose del evento. Alcañiz, con su hospitalidad característica, abrió sus puertas no solo a los pilotos, sino también a los turistas que llegaron atraídos por el evento. «Este tipo de pruebas no solo dinamizan el deporte, sino que traen consigo un importante flujo de visitantes, lo que fortalece la imagen de la ciudad y su capacidad para acoger grandes eventos», destacaba Aragonés.
El éxito de la prueba no sería posible sin la colaboración de las instituciones locales, que han entendido la importancia de consolidar a Alcañiz como un referente en el mundo del motociclismo. «Es un placer estar aquí, año tras año, y queremos seguir construyendo esta relación. Alcañiz y Teruel nos lo dan todo: paisaje, instalaciones y, sobre todo, un apoyo que no tiene precio», concluyó el organizador, satisfecho tras otra edición impecable.
La EutichesBook OffRoad by Leatt ha vuelto a demostrar que Alcañiz y Teruel son la combinación perfecta para los amantes del mototurismo. Kilómetros de desafío, compañerismo y naturaleza salvaje se unieron en un fin de semana que quedará grabado en la memoria de todos los participantes. El Bajo Aragón Histórico, con sus caminos interminables y su cielo siempre abierto, ya espera con ganas la próxima edición.








Los destrozos que causan por el monte no se nombran. Muchas veces pasan por zonas que no pueden, incluso invaden fincas privadas. Rompen ramas de árboles para hacer sus sendas más accesibles dejándolas tiradas en un lateral ensuciando y siendo focos de incendios. Más control y más pensar en los demás debería haber.
Ahora que el alcalde arregle los caminos por donde ha pasado. Aunque es verdad que su mandato tiene fecha de caducidad tal y como saben muchos alcañizanos